No se turbe vuestro corazón – Juan 14

No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en míEn la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros

Ante la noticia de que Jesús se iba ir, todos los apóstoles y seguidores de Jesús se turban…. Habían dejado todo por seguir al Mesías y ahora ¿Qué les quedará? ¿A dónde irán? ¿Cuál será su futuro? ¿Dónde queda su fe? ¿de qué sirvió seguir a Jesús si al final no vamos a tener nada?

Jesús dedica uno de los diálogos más largos escritos en los evangelios para darles ánimo y fortaleza a quienes estaban con El, eso muestra la ternura, el amor y la importancia que le da Jesucristo a aquellos que han decidido creer en Él.

Les da las siguientes palabras de ánimo y de enfoque apropiado: Voy a la casa de mi Padre, allí hay muchas moradas…. la palabra morada, apunta a residencia permanente. Es decir, la verdadera casa de ellos está en la casa del Padre, que ahora es Padre de ellos también.

Eso recuerda lo que hace mucha gente cuando llega a un país extranjero, por ejemplo, los que viajan a USA y hacen lo necesario para tener la residencia permanente. Eso les da tranquilidad y les facilita participar de ciertos beneficios. En el reino de los cielos, es al revés, aseguramos nuestra residencia desde antes, desde aquí, si creemos en Jesucristo, Él nos aparta el espacio para que podamos habitar con el Padre celestial y todos los beneficios que ello conlleva. NO NOS AFERREMOS A LOS BIENES TERRENALES O A LA CIUDADANIA QUE TENEMOS; NUESTRA CIUDADANIA ES DEL REINO DE LOS CIELOS, NUESTRA CASA ES LA CASA DEL PADRE

Es el inicio para calmar nuestra ansiedad y temor que nos lleva a estar turbados…

Ya ustedes saben el camino, les dice Jesús, Tomás pregunta: ¿Cuál es el camino? Y Jesús les revela más claramente: ¡Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por mí!

Felipe, más espiritual, cual Moisés en Éxodo 33:18 (Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.) le dice a Jesús: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Me imagino a Felipe pensando, “bueno si vemos a Dios como Moisés lo vio, eso nos animará a seguir adelante”

¡Si me has visto a mi has visto al Padre Felipe! ¿O no creéis que el Padre y yo uno somos? Es la amorosa respuesta de Jesús a Felipe reafirmando la verdad que les ha enseñado en otras ocasiones. Es como diría Martín Lutero, el Dios escondido. No es como cuando se le reveló a Moisés, en este caso Dios hecho hombre tomó forma de hombre para darles mayor revelación…

12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. 13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

Ahora bien, esto no se queda ahí, si creen en Jesucristo, harás obras mayores que Él, ¿recuerdan que cada vez que Jesús hacia algo extraordinario siempre agradecía al Padre porque este escuchaba su oración?, ahora Jesús les está diciendo que el Padre los va a escuchar a ellos también si creen en El, para que el Padre sea glorificado en el Hijo, obviamente se nos enseña que esto es siempre que algo sea conforme a la voluntad del Padre, pero seremos escuchados es el punto ahora. No sólo nos calma prometiéndonos una casa, sino que nos motiva a vivir de manera proactiva orando al Padre para hacer obras como el HIJO e incluso mayores que el HIJO.

15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.

Ahora les promete el Espíritu Santo como alguien en quien se pueden apoyar y confiar de manera permanente. Un ayudador y acompañante divino permanente… mis hermanos, mucha gente pone la esperanza de su futuro en otros seres humanos, su alegría, su consuelo, su esperanza, su descanso está en otro hombre o en una mujer, pero la Biblia nos enseña que todo ser humano es falible, no es sabio que nuestra esperanza hacia el futuro esté en otro hombre sino en Dios y sólo en Dios, Jesucristo le prometió a los apóstoles que no los iba a dejar huérfanos, no los iba a dejar solos, no iban a quedar desamparados, ni desprotegidos. Su esperanza podía descansar tranquilamente en la presencia del divino Espíritu Santo en sus vidas ¡El Espíritu Santo está con todos los creyentes para siempre!

Ahora el tono del dialogo se pone más profundo emocionalmente hablando, más intimo… no es sólo el creer en Cristo, es amarlo….

21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. ….

23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. 24 El que no me ama, no guarda mis palabras;

Mis hermanos no es sólo que tendremos morada en la casa del Padre, es que el Padre y el Hijo se manifestarán, harán morada con el que ama a Cristo, aquel que guarda sus mandamientos…

¡Oh, mis hermanos! Está hablando de un hogar, no es sólo una morada física en el cielo, sino que aquí ahora tenemos una comunión intima, un hogar con el Padre y con nuestro hermano mayor Jesucristo. Un hogar puede hacerse en cualquier parte donde haya un vínculo emocional con quienes vivimos, en este caso, lo que Jesucristo prometió es que, si lo amamos, no estaremos solos, Él y Padre harán un hogar con nosotros y se nos manifestaran y estarán con nosotros amándonos y guiándonos para siempre, no importa donde estemos o con quien estemos…. No importan las circunstancias….

Esa es la promesa de Jesucristo, creed en Dios, ¡creed también en mí!

Jesús dijo que su yugo era suave y ligera su carga, comparado con lo que nos ofrece el mundo, que es promesas falsas, intranquilidad, bienes perecederos, falso amor, falsa seguridad,… la Palabra de Dios nos anima a amar a Cristo, guardemos sus mandamientos, y Él y el Padre serán nuestra familia, no importa lo que tengamos, no importa de dónde venimos, no importa donde estemos, no importa el pasado, lo que importa es creerle a Él para que podamos disfrutar su presencia manifiesta en nuestra vida.

Oremos, oremos, oremos, escudriñemos las Escrituras, perdonemos al que tengamos que perdonar, demos ayuda a quien la pida, hagamos lo que Cristo nos ha enseñado, y podremos experimentar ese hogar con el Padre y con el Hijo, por medio del Espíritu Santo. ¿qué más podemos pedir?  ¡Creámosle a Cristo, así como creemos en Dios!

Si algo no tenemos claro, nos promete que el Espíritu Santo nos revelará lo que necesitemos…

26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

Por eso al final dice:

 27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

Mis hermanos ¿quieren experimentar la paz prometida aquí por Jesucristo? Entonces debes:

  • Recordar que nuestra verdadera casa, nuestra residencia permanente es en la casa nuestro Padre Celestial.
  • Pedir al Padre en nombre de Cristo para glorificar al Padre por medio del Hijo
  • Confiar en la presencia del Espíritu Santo en tu vida como compañero celestial, guiador, consolador y revelador de la sabiduría de Cristo
  • Ama a Cristo, guardando sus mandamientos y el Padre y el Hijo harán morada contigo y se te manifestarán, serán tu familia y tu hogar

Esa es la paz de la que habla Cristo, no es sólo que te ha reconciliado con el Padre, es que puedes experimentar la presencia manifiesta de Dios y de Jesucristo en tu vida y ellos serán tu hogar, no estarás sólo nunca más… no importa donde estés


Deja un comentario