Si soy cristiano… ¿Por quién votar?

Hace algún tiempo, un joven cristiano, líder en su iglesia, me decía que iba a votar por un candidato de izquierda, ya que estaba cansado de la corrupción de los que han gobernado al país y consideraba necesario hacer un cambio, aunque eso trajera consecuencias funestas a la iglesia de Cristo. Recuerdo que en un primer momento me escandalicé, no entendía porqué un joven inteligente e influyente en su circulo social podía creer que la izquierda podía traer algún cambio para bien. Sin embargo, cuando miré con calma el asunto, entendí su fastidio, su hastió, el sentimiento de molestia permanente al escuchar noticias de corrupción en la administración pública, sin que hubiera ninguna consecuencia justa para los que roban o engañan al pueblo. El joven quería un cambio, sin importar el costo. No ha sido el único, el profeta Habacuc experimentó tal indignación, y su queja ha llegado hasta nosotros en su libro. Entonces, me pregunté ¿es la corrupción actual una razón suficiente para que un cristiano vote por candidatos de izquierda? ¿Puede un cristiano apoyar cualquier partido político?

La respuesta corta y sencilla para ambas preguntas es: NO!

Pero esta respuesta necesita una explicación: Estoy de acuerdo en que estamos aburridos y hastiados de las situaciones de corrupción que hay en nuestro país, y también creo que, de alguna manera, debemos trabajar en cambiar esta situación, pero no podemos tomar decisiones apresuradas, escuchando el consejo del mundo, para lograr el cambio.

Para lograr cambios para bien, y no sólo para bien sino para ¡lo mejor! debemos seguir las instrucciones de la Palabra de Dios.

Debo aclarar que la respuesta demanda de los creyentes creerle a Dios antes que a los hombres. Requiere ejercitar la fe en Cristo, no sólo como Salvador, sino como Señor nuestro, lo que Él diga es lo que hay que hacer. Nos vemos confrontados a deponer nuestros deseos de justicia ante la voluntad del Dios Soberano, el cual es más justo que nosotros y dará a cada quien su merecido conforme a su justicia perfecta, pero en el orden y momento que Él tiene establecido.

El apóstol Pablo en 1 Timoteo 2:2 ordena que oremos por los gobernantes y los que están en autoridad para que podamos vivir con la suficiente tranquilidad nuestra vida cristiana. Cuando leemos la historia de José, Ester, Daniel y Nehemías, y su relación con el gobierno corrupto de turno, podemos ver que el gobernante ya estaba puesto y no se podía cambiar, pero dado que, por la gracia de Dios, en la actualidad podemos escoger nuestros gobernantes, debemos escoger aquellos que nos permitan vivir así como nos recomienda Pablo en 1 Timoteo 2:2, la prioridad es que el gobernante que llegue al poder, nos permita practicar nuestra fe cristiana, que no vaya a perseguir ni a violentar a los cristianos, de esa manera la iglesia puede ser sal y luz, esto es necesario para que por la obra santificadora del Espíritu Santo una nación deje de ser corrupta, sólo la conversión que da Cristo puede lograr eso, y eso sólo ocurre cuando podemos predicar el evangelio y vivir y amar a nuestro prójimo como hijos de Dios. No nos enredemos con discursos anticorrupción de candidatos que no pueden aplicarlo ni en su propia vida, porque el cambio no lo traen los hombres, sino Cristo. Y al poder gubernamental deben llegar hombres que no se metan con la iglesia de Cristo para que podamos hacer nuestra labor santificadora.

Lo primero, es apuntar a que haya gobernantes que den libertad a la iglesia de Cristo para que llegue lo segundo, que es el fruto de la labor de la iglesia, lideres que no practiquen la corrupción. Los cristianos deben hacer su labor santificadora en la sociedad para que se de un cambio real, sino sólo habrá espuma.

Existen ideologías que por definición detestan al Cristianismo y su influencia en la sociedad: marxismo-leninismo, materialismo histórico/dialectico, islamismo radical, anarquismo, progresismo, etc. Son ideologías cuyas premisas incluyen principios claros contra el cristianismo y los creyentes. Ideologías que tienen expresión en los diferentes ámbitos de la sociedad, en la educación, en la literatura, en lo social y en lo político, entre otros. Son ideologías cuyos adeptos adelantan un proceso de «evangelización» agresivo para erradicar de las mentes del pueblo los valores que ha traído la fe en el Señor Jesucristo. Existen candidatos que creen estas ideologías y las promueven usando las estrategias necesarias para atraer a las juventudes y a los inconformes a sus toldas, muchas veces sin mostrar su bandera hasta que las personas ya están lo suficientemente enredadas con su forma de ver el mundo.

Cualquier cristiano que apoye candidatos que tenga creencias, discursos y/o acciones claramente anticristianos, está abriendo la puerta para que los enemigos de Cristo crezcan, y alejen a las personas de Dios, de la verdad y de la vida. Ese cristiano estaría participando de las obras de las tinieblas.

Hemos visto por los noticieros como naciones hermanas creyeron en personajes que prometieron cambiar el rumbo de su país para bien, y era evidente su discurso revolucionario, anárquico, y opuesto a los principios bíblicos. Pero, muchos cristianos le creyeron, y ahora están sufriendo las consecuencias de poner su confianza en un hombre y no en Dios. Los creyentes en Dios DEBEN votar por candidatos que apoyen valores bíblicos, o candidatos que por lo menos le den libertad a la iglesia de Cristo para que haga su labor, de lo contrario estarían apoyando el incremento de la corrupción espiritual de este país, que incluso es peor que cualquier otra cosa.

Es desalentador ver que los candidatos con ideologías enemigas del evangelio son mas coherentes que los mismos creyentes. Hace poco una persona que se decía «pastor» se unió a un partido de izquierda en Colombia, inmediatamente los miembros del partido alzaron su voz de protesta porque es imposible pensar en puntos de acuerdo. En realidad, ellos eran más coherentes y tenían mayor claridad que el mismo «pastor». Los cristianos a veces negocian sus principios para hacer alianzas que al final resultan ser un engaño, predecible viniendo de quienes vienen. Tristemente, los que están en estas ideologías son mas astutos y logran engañar a los creyentes. Prometen acabar con la corrupción pero al final resulta ser una trampa para llegar al poder e imponer una agenda que termina a la larga acabando con un país. No se le puede creer al diablo, es así de sencillo. Jesucristo cuando fue tentado en el desierto, no negoció sus principios aunque tenía la necesidad de alimentarse.

La respuesta que Dios le dio a Habacuc fue contundente: ¡el justo por la fe vivirá! debía confiar en la justicia que Dios mismo iba a aplicar en su momento y no dejarse llevar por los deseos de venganza ante tanta injusticia y corrupción.

En conclusión, primeramente debemos apoyar candidatos o partidos políticos que defiendan valores y principios cristianos y bíblicos, en caso de no haberlos, debemos apoyar a aquellos que no sean enemigos ideológicos o factuales de la fe cristiana.

Si alguno cree que estas líneas tienen una postura política de derecha, en realidad, sólo estaría poniendo en evidencia la influencia que tiene de ideas de izquierda. El que tengas dudas sólo debe verificar en la Palabra de Dios lo que se ha escrito aquí, esa es mi confianza y mi motivación para compartir estas verdades. No necesito estar presente, la Palabra de Dios habla por sí sola.

¡Oremos para el Señor nos ilumine para ver su verdad!


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