¿Qué hacer con la angustia?

El escritor cristiano del siglo XVII, John Bunyan, en su clásico libro “El progreso del Peregrino”, hace una increíble alegoría de la vida cristiana. En un punto de la narración se describe el encuentro del personaje principal llamado “Cristiano” con un gigante llamado “Desesperación”. Yendo de camino hacia el Reino de Dios, los personajes Cristiano y Esperanza se salen de la ruta buscando una senda más fácil y suave para los pies. Al hacerlo se desviaron y entraron en los dominios del gigante DESESPERACIÓN y su esposa DESCONFIANZA. Los atrapo y los encerró en una mazmorra. Luego, sigue la historia:

La noche siguiente, DESCONFIANZA le dijo a su esposo que debían aconsejarles que

pusiesen fin a su vida. Cuando amaneció, pues, fue a donde ellos estaban, con el modo

contrariado de antes, y les dijo que ya que jamás saldrían de ese lugar, más les valdría

suicidarse, fuera con cuchillo, reata o veneno.

—Porque —les dijo— ¿cómo es posible que quieran una vida tan llena de

amarguras?

Pero ellos le rogaron que los dejara ir. Con esto, les lanzó una mirada furiosa, y

arremetió contra ellos de manera que habría sido su final si no hubiera sido por un

ataque que le dio, como siempre le daban en tiempo de calor. El ataque lo privó del uso

de las manos. Por esa razón se vio obligado a retirarse y dejarlos solos. Entonces

empezaron a conversar.

—Hermano, —dijo CRISTIANO— ¿qué haremos? Esta vida es de puro sufrimiento.

Por mi parte, no sé si es mejor seguir así o morir de una vez. “Mi alma [prefiere] la

estrangulación” a vivir de esta manera (Job 7:15), y el sepulcro preferible a este calabozo.

¿Seguiremos el consejo del gigante?…

 

Y con estos los llevó de vuelta dándoles golpes durante todo el trayecto. Fue así que

los peregrinos pasaron todo el sábado en las mismas lamentables condiciones, como

antes.

A eso de la medianoche, empezaron a orar, y siguieron en oración hasta el amanecer.

Y aconteció que un poco antes de rayar el alba, CRISTIANO de repente exclamó como

sorprendido:

—¡Qué necio soy! ¡Permanecer en este horrible calabozo, cuando pudiera estar en

plena libertad! Tengo guardada en mi pecho una llave llamada Promesa, que estoy

seguro abrirá cualquier cerradura en este castillo.

—¡Qué buena noticia, hermano! Sácala y probemos.

CRISTIANO así lo hizo y empezó a probarla en la puerta del calabozo, cuya cerradura

cedió cuando hizo girar la llave. La puerta se abrió con facilidad, y CRISTIANO y

ESPERANZA salieron.

Extracto de El Progreso del Peregrino para todos (Condensado) 

 

Hermanos, cuando perdemos de vista el camino al cual hemos sido llamados, caemos en los dominios, en los terrenos del gigante desesperación

Pero hay una llave para salir y son las promesas de Dios

Quiero compartir una en particular en esta mañana, una que está en 1 Pedro 5:6-7

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;

echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

¿Quién no ha tenido o tiene ansiedad en esta época?

Básicamente la ansiedad es un sentimiento de miedo, temor e inquietud. Puede hacer que sude, se sienta inquieto y tenso, y tener palpitaciones

Muchas cosas pueden generar ansiedad, la incertidumbre del futuro, los problemas, la sensación de no control

El pago de la hipoteca, el trabajo o la ausencia de trabajo, pagar los servicios públicos, los enemigos, los que se meten con nosotros y nos quieren humillar, los hijos, el esposo, la esposa, los padres, el jefe, nosotros mismos, en fin.

Muchas cosas o personas o situaciones pueden generar ansiedad

La situación empeora cuando la ansiedad se convierte en un trastorno, esto genera preocupaciones excesivas y diarias

La palabra “ansiedad” que usa el apóstol Pedro en griego es μέριμναν (merimnan) apunta al estado de división interna que generan las preocupaciones, a no estar con la mente ocupada en un solo propósito sino, a estar dividido internamente o a mirar diferentes cosas, pero de manera fracturada, como si una cosa no tuviera que ver con la otra

Pedro nos exhorta a arrojar a los pies del Señor todas nuestras preocupaciones, lo que no nos deja tranquilos, lo que nos afecta,

Me gusta mucho la traducción de Nueva Biblia Viva (1 Pedro 5:7)

Humíllense bajo el poder de Dios, para que él los enaltezca cuando llegue el momento oportuno.

Dejen en las manos de Dios todas sus preocupaciones, porque él cuida de ustedes.

Pedro no hace mas que recordar las palabras del Señor Jesucristo, Mateo 6:25-30:

Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?

Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;

pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.

Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?

En un ejercicio de confianza, debemos ir delante de Él y en oración, hablar con el Todopoderoso acerca de TODOS los temas que nos preocupan

Y no sólo presentarlos delante del Señor, es orar afirmando la verdad que dice Pedro:

“EL cuida de nosotros, nuestro Dios CUIDA de nosotros”

 ¿usted cree eso? ¿eso le da paz? ¿te tranquiliza saber que Dios te cuida?

Tienes que orar y orar, afirmando esta verdad, hasta que tu corazón y tu mente se alejen del bullicio de las preocupaciones y se relaje con la mirada puesta en la promesa de nuestro Padre Celestial

Otra verdad que debemos afirmar en oración es lo que dijo Jesucristo:

“Valemos para Dios mucho”

 Jesucristo dijo que valemos mucho para Dios

 ¿usted se siente amado por Dios? ¿estas seguro de que Dios te ama muchísimo?

¿sabes que Dios te dará lo mejor si tu confías en Él?

 Te ama tanto que envió a su hijo Jesucristo a morir por tus pecados y a reconciliarte con El para que puedas tener vida eterna, y eso antes de que lo conocieras

Te ama tanto que en virtud de un Pacto eterno te ha dejado promesas para vivas por ellas como dice en su 2 Pedro 1:4

por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina

Jesucristo también dijo:

“Dios hará mucho más por nosotros” “Dios nos cuidará mucho más”

Dios nos cuida mucho más que a los lirios del campo y las aves del cielo

Dios nos cuida directamente por medio de su poder bondadoso y también por medio de sus ángeles ministradores

Nada nos separará del amor de Dios… estamos bajo la especial protección del Señor

¿te sientes cuidado por Dios? ¿sientes su mano poderosa guiando tu vida?

¿no crees que estar en los brazos del Señor puede ser lo mas hermoso?

Mis hermanos, no temamos, acerquémonos al trono de gracia, contemos TODO a Dios, no temamos lo que el mundo teme, la muerte, los impuestos, los enemigos, las deudas

Hablemos con Dios, pidamos perdón por los problemas que son consecuencia de nuestras acciones, confesemos todo a Dios, y pongamos todo a sus pies

El dará la sabiduría que necesitamos

O la fortaleza que necesitemos

O la constancia que necesitemos

Y en medio de todo dará la paz, la tranquilidad de sabernos cuidados por el Señor

Como en la historia de John Bunyan, usemos la llave de las promesas de Dios, no como una frase mágica, no como un rito mágico, sino como la expresión de nuestra confianza en Dios, como una excusa para acercarnos al Padre y demostrarle que le amamos y confiamos en Él

Esas promesas están varias veces en la Palabra:

Salmos 37:5
Encomienda al SEÑOR tu camino, confía en El, que El actuará;

Salmos 40:17
Por cuanto yo estoy afligido y necesitado, el Señor me tiene en cuenta. Tú eres mi socorro y mi libertador; Dios mío, no te tardes.

Salmos 55:22
Echa sobre el SEÑOR tu carga, y El te sustentará; El nunca permitirá que el justo sea sacudido.

Proverbios 16:3
Encomienda tus obras al SEÑOR, y tus propósitos se afianzarán.

Hay una frase que ha sido atribuida a Martin Lutero y a un escritor abolicionista del siglo XIX Frederick Douglass:

“DIOS Y YO SOMOS MAYORIA”

La frase ha servido como motivo de sermones aludiendo a 2 Reyes 6 cuando Eliseo le mostró a su criado, las huestes de ángeles y carros de fuego que estaban en contra del ejercito del rey de siria para protegerlos

Mis hermanos, no estamos solos. Dios está contigo en todo momento y sus huestes te acompañan.

Arrojemos nuestros problemas a Dios, en oración, dejémosla a sus pies y confiemos en su cuidado

Él nos dirá lo que tenemos que hacer…

Que Dios los bendiga


2 respuestas a “¿Qué hacer con la angustia?

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