Es fácil reconocer a personas que pertenecen a ciertos grupos: es fácil reconocer a un mormón cuando está en campaña, o a un costeño, a un bogotano. Existen particularidades que hacen fácil su identificación, puede ser su manera de hablar, o su vestimenta, o sus ademanes. En fin, si alguien preguntara ¿Cómo identificamos a un cristiano? Sería una pregunta no tan fácil de responder, dada la amplia diversidad de personas con distintos orígenes o grupos sociales que son cristianas, pero, si observamos con cuidado, existe un común denominador: el carácter que tienen. Y cuando hablo del carácter me refiero a un patrón de actitudes que sólo ellos manifiestan, no importa de donde vengan o la educación que tengan, siempre las manifiestan. El texto de hoy es la introducción a una serie de escritos sobre este tema.
Antes de entrar en materia quiero resaltar algunos puntos que ayuden a tener claro la identidad de un cristiano:
- Es muy importante tener en cuenta TODA la Biblia para conocer la voluntad de Dios. No podemos usar sólo las partes que nos gustan, esa actitud ya produjo una herejía en el siglo II llamada los marcionistas.
- Al tener la fe en Jesucristo como Señor y Salvador, tenemos todas las bendiciones que Dios da a sus hijos. No tenemos que añadir nada nuevo. Tenemos el mayor tesoro que es el Espíritu Santo en nosotros, el cual es el cumplimiento de la promesa:
Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne,
para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios.
Ezequiel 11:19-20
- Por ser hijos de Dios, somos reyes, reinas, sacerdotes, herederos y coherederos con Cristo. Ya lo somos, es nuestra identidad, nada de lo que hagamos o dejemos de hacer cambiará lo que somos delante de Dios en Cristo Jesús.
- Dios da el crecimiento, es parte de la promesa. Te digo algo, si el tema titulado «La escuela para la realeza en el reino de Dios» te ha inquietado y te ha hecho pensar (espero que así sea) eso es un buen síntoma de que Dios quiere que mejores su relación con Él. Te recuerdo lo que dice Romanos 8:30 para que tu corazón se tranquilice y sepas que Dios se asegurará de que seas glorificado, porque ÉL LO VA A HACER:
y a los que predestinó, a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos también justificó; y a los que justificó, a ésos también glorificó.
Romanos 8:30
Para Dios es tan real que Pablo lo escribe en pasado, todo ha sido hecho en Cristo, y es por esta verdad, por esta realidad que Él nos enseña, Dios desea que nosotros mismos decidamos vivir conforme a la dignidad que nos corresponde por ser hijos de Dios. Con todo lo que Él nos ha revelado deberíamos estar mas que motivados, deberíamos estar llenos de gozo y agradecidos por el amor con que Dios nos ha amado.
La pregunta que surge luego de leer el punto 4 es ¿cuál es la actitud que debemos asumir por ser hijos de Dios? ¿Qué nos caracteriza? o ¿cuál es el carácter del cristiano?
La última pregunta facilita la respuesta: debemos tener el carácter de Cristo, Cristo es nuestro modelo a seguir. No sólo eso, sino que de Cristo estamos revestidos si hemos sido bautizados en Cristo, si hemos nacido de nuevo, si hemos creído en Jesucristo como nuestro Señor y Salvador.
Meditando en esto, y para aclarar a qué me refiero, Dios me mostró un pasaje de Gálatas:
Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros,
Gálatas 4:19
En el contexto, Pablo está amonestando a la iglesia de Galacia porque, siendo una iglesia de gentiles, que habían aceptado la salvación por la fe en Cristo, ahora por la enseñanza de los judaizantes, creían que había que guardar algunas ordenanzas o ritos o fiestas de la ley de Moisés, todo lo cual ya no era necesario para la vida eterna. La situación fue tan grave que hasta el apóstol Pedro cayó en ese pecado de hipocresía y fue regañado duramente por Pablo (Gálatas 2:11-13).
Pablo les decía que habían comenzado bien pero que se estaban alejando de la gracia de Dios por querer cumplir la ley de Moisés. Y en esa exhortación les dice que sufre dolores de parto hasta que Cristo sea formado en ellos. La palabra clave aquí es formado, en griego viene de la palabra morfé y tiene que ver con que la forma externa se adapte a la esencia interna. Es decir, al mismo tiempo que Pablo los afirma en su identidad, recordándoles que ya tienen en sus corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama:!!Abba, Padre!, también los amonesta porque su comportamiento externo, sus actitudes, sus pensamientos, sus prácticas actuales no eran coherentes con el hecho de ser hijos de Dios rescatados por la fe en Cristo. Querían tener en cuenta prácticas y actitudes que no eran propias de un seguidor de Cristo. Y ese es el punto.
La forma externa, nuestras actitudes, comportamientos, sentimientos, ideas y palabras deben ser coherentes con el Cristo que mora en nosotros. Debemos tener la forma de Cristo externamente, así como lo tenemos en el corazón.
Ahora bien, ¿cuáles son las formas externas que habla Pablo?
Esta pregunta es difícil de responder en un sermón, en principio todo lo que se predica debe apuntar a formar el carácter de Cristo en los hijos de Dios. Jesucristo mismo es el modelo por excelencia para enseñarnos cuál debe ser nuestra actitud como hijos de Dios. Pero también los escritores del Nuevo Testamento presentaron de diversas maneras ese carácter de Cristo que deben tener los discípulos. Pablo fue el más prolífico y no vamos agotar las opciones en un sermón.
Hoy voy a tomar al Señor Jesucristo como modelo a seguir y vamos a revisar cuáles fueron las actitudes que Jesús exaltó, promovió o modeló.
Jesús mismo exaltó la actitud de algunas personas. De Juan el Bautista dijo:
Mientras se iban los discípulos de Juan, Jesús comenzó a hablarle a la multitud acerca de Juan: «¿Qué salieron a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?
Mateo 11:7
Jesucristo lo que estaba exaltando, era que Juan el Bautista no era alguien que se dejaba llevar por los vientos que corrieran, él era firme en sus convicciones y no se dejaba tranzar o negociar para inclinarse ante las tendencias o presiones del momento o por las personas del momento. Era firme de carácter, no está hablando de su ser áspero o grosero al hablar, sino, repito de la firmeza de sus convicciones.
Voy a compartir algunas de las actitudes que Jesús modeló o enseñó. No son todas pero son las más relevantes. Encontré 21 actitudes promovidas por Jesucristo, que estaré compartiendo en diferentes entradas de este blog. Si alguien cree en la Biblia y es seguidor de Jesús debe reflejar estas actitudes de Jesucristo…
F.Y. Bernal