
Jesucristo fue revolucionario, pero no en el sentido de desobedecer la ley, por el contrario el obedeció toda la ley, la verdadera ley, la ley de Dios.
No mis amigos, Él no fue revolucionario en el sentido de los anarquistas, ni en el sentido de la revolución francesa donde mataron a todos los que estaban en algún puesto de autoridad, sin importar si era justo o no, sólo por el hecho de tener algún puesto de autoridad eran enemigos de su anhelada “Libertad”. Esa “Libertad” que pregonaban era una libertad absoluta de toda ley en cualquier ámbito, lo que resultó ser tan irreal y falso que degeneró en una esclavitud al caos y al desorden.
Jesucristo fue revolucionario en el sentido de que no siguió las leyes y tradiciones que los líderes religiosos de la época habían añadido a las Escrituras, y que se enseñaban como necesarias para acercarnos a Dios. Jesucristo las denunció pacíficamente y mostró cuál era el verdadero camino hacia el Altísimo.
Él fue un revolucionario al enseñar que dejemos de seguir ideas de hombres para que nos enfoquemos en lo más importante: una relación íntima y personal con el Dios de los cielos y de la tierra a través de su Hijo. Una relación que esta mediada por el amor, la gracia y la misericordia y que produce frutos de justicia, amor, paz, gozo, santidad, misericordia y gracia en la vida del creyente. Dicho de otra manera, se produce una nueva vida que actúa coherente con los principios morales de Dios.
Jesucristo fue revolucionario al enseñar que ni el dinero, ni el conocimiento, ni los placeres de este mundo van a llenar tu corazón sediento de amor y de propósito. Una vez Jesucristo ha llenado tu corazón, se puede vivir una verdadera vida de libertad, de libertad de los deseos de este mundo, con el poder transformador del Espíritu Santo, y podemos cumplir el propósito para el cual fuimos llamados, con la sabiduría que da seguir los principios de vida de Dios. La sabiduría y el amor de Dios en tu corazón te llevan a ser instrumento de cambio donde estés.
Hay muchos ejemplos de hombres y mujeres de Dios que fueron revolucionarios al vivir los principios de Dios. Pero hoy hablaré de uno por las connotaciones legales y sociales que tuvo en su época y que pueden llevarnos a revisar nuestro papel en la actualidad. Hablaré del pastor Martin Luther King Jr.
Martin Luther King Jr. (1929-1968) fue un pastor bautista, y si … fue pastor, no fue un activista social de izquierda. Fue un cristiano, seguidor existencial de Jesucristo, no fue perfecto, como muchos malinterpretan la vida cristiana, pero su comprensión del evangelio y su relación personal con Dios lo llevaron a vivir este estilo de vida que enseña Jesucristo en la Biblia.
El Dr. King también fue un revolucionario al estilo de Jesucristo, aplicó las enseñanzas del Maestro para cambiar las leyes de segregación racial en Estados Unidos. A partir de la práctica del amor, el servicio y la denuncia pacifica de la injusticia moral (no social) se convirtió en líder del movimiento de los derechos civiles en su época.
El Dr. King Jr. fue encarcelado muchas veces por desobedecer ciertas leyes, aunque al mismo tiempo promovía el cumplimiento de otras. Este comportamiento ambivalente ante las leyes resultaba paradójico para la gente común, pero en el fondo, él estaba aplicando principios bíblicos para tomar esas decisiones. El Dr. King aclaró este manejo de la obediencia a las leyes civiles de los hombres en una famosa carta escrita en la cárcel:
“…Alguien puede preguntarse: «¿Cómo puedes promover que se violen algunas leyes y que se obedezcan otras?» La respuesta radica en el hecho de que hay dos tipos de leyes: justas e injustas. Sería el primero en promover la obediencia a leyes justas. Uno no sólo tiene la responsabilidad legal sino moral de obedecer las leyes justas. Por el contrario, uno tiene la responsabilidad moral de desobedecer las leyes injustas. Estoy de acuerdo con San Agustín de Hipona en que «una ley injusta no es una ley en absoluto».
¿Cómo se determina si una ley es justa o injusta? Una ley justa es un código hecho por el hombre que cuadra con la ley moral o la ley de Dios…”
Martin Luther King Jr. Letter from a Birmingham Jail
Este extracto de la Carta desde la cárcel de Birmingham (Ver enlace), resalta el principio que usaba el Dr. King para saber cuándo obedecer una ley y cuándo desobedecerla. Si la ley hecha por los hombres es coherente con la ley de Dios, entonces, es justa y debe ser obedecida sin reparos. Observen que el patrón o el estándar que debe guiar la conciencia de un creyente es la ley moral de Dios, las leyes de los hombres deben ser evaluadas a la luz de esos principios bíblicos. ¿Complicado? tal vez, pero es la medida para los hijos de Dios.
Incluso en sus formas de protesta contra las leyes injustas Martin Luther King Jr fue fiel a las premisas enseñadas por el Señor Jesucristo, en especial, las Bienaventuranzas:
Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Mateo 5:9 RVR 1960
El Dr. King estudió la manera práctica en la cual Mahatma Gandhi aplicó estas enseñanzas de Jesucristo en la India. Mahatma Gandhi reconoció que su filosofía de la no violencia se inspiró principalmente en las enseñanzas de Jesucristo en el Sermón del Monte y esos principios los volvió una filosofía de vida (Ver enlace).
Gandhi tal vez no creyó en Jesucristo como su Salvador, pero aplicó sus enseñanzas y logró cambios políticos en su nación. Martin Luther King fue un creyente que logró cambios en su nación al aplicar los mismos principios bíblicos.
Si las cosas están mal en nuestro país ¿Dónde está el Martin Luther King de nuestra época? ¿Por qué los cristianos de nuestro país no han logrado muchos cambios?
Para responder esa preguntas debemos revisar una de las funciones de la iglesia, del cuerpo de Cristo, en la Biblia:
para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.
1 Timoteo 3:15 RVR 1960
La iglesia es columna y fundamento de la verdad, la verdad es Cristo y el reinado de Cristo en todas las esferas de la vida debe ser proclamado, cuando la iglesia no denuncia la falsedad en alguna esfera de la vida, no está cumpliendo su función. Y el apóstol Pablo no se refiere a la iglesia institucional, se refiere a todo el cuerpo de creyentes en los cuales Dios mora. Cada creyente donde este, debe ser sal y luz, es lo mismo en otras palabras.
Por consiguiente, la iglesia actual debe asumir su papel profético y llamar mal a lo que Dios llama mal y llamar bueno a lo que Dios llama bueno. Sin embargo, tristemente, el cuerpo de Cristo parece dormido. Martin Luther King en su época denunció la frialdad de la iglesia contemporánea:
Hubo un tiempo en que la iglesia era muy poderosa, en el tiempo en que los primeros cristianos se regocijaban por ser considerados dignos de sufrir por lo que creían. En aquellos días, la iglesia no era simplemente un termómetro que registraba las ideas y principios de la opinión popular; Fue un termostato que transformó las costumbres de la sociedad. Cada vez que los primeros cristianos entraban en una ciudad, la gente en el poder se perturbaba e inmediatamente buscaba condenar a los cristianos por ser «perturbadores de la paz» y «agitadores externos». Pero los cristianos presionaban, con la convicción de que eran «una colonia del cielo», llamados a obedecer a Dios antes que a los hombres. Eran pequeños en número, pero grandes en compromiso. Estaban demasiado intoxicados de Dios para ser «astronómicamente intimidados». Con su esfuerzo y ejemplo, pusieron fin a males tan antiguos como el infanticidio y los concursos de gladiadores. Las cosas son diferentes ahora. Muy a menudo, la iglesia contemporánea es una voz débil e ineficaz con un sonido incierto. Muy a menudo es un archidefensor del status quo. Lejos de verse perturbada por la presencia de la iglesia, las estructuras de poder de la gente promedio se consuelan con la aprobación silenciosa de la iglesia, y a menudo incluso verbal, de tal y como están las cosas.
Pero el juicio de Dios está sobre la iglesia como nunca antes. Si la iglesia de hoy no recupera el espíritu de sacrificio de la iglesia primitiva, perderá su autenticidad, perderá la lealtad de millones y será desestimada como un club social irrelevante sin significado para el siglo XX. Todos los días me encuentro con jóvenes cuya decepción con la iglesia se ha convertido en un absoluto asco.”
Martin Luther King Jr. Letter from a Birmingham Jail
Hoy estas palabras resuenan en la distancia, y nos convocan a reflexionar en el papel de la iglesia, de la comunidad de personas que se llaman así mismos cristianos, y que tienen el Espíritu de Dios.
La situación en nuestro país requiere la presencia santificadora de la iglesia de Cristo, con su actuar sacrificial y transformador. Por un lado, la corrupción generalizada en todos los ámbitos de la sociedad, desde el que vende el voto (sea con plata o con cualquier cosa) hasta el que lo compra reflejan una simbiosis corrupta fruto de la ética imperante. Pero sin referentes éticos transformadores, las cosas seguirán así. Algunos otros llegan al Congreso fruto de maquinarias políticas o para construir dichas maquinarias y perpetuarse en esos puestos sin trabajar en propuestas legislativas que ayuden a los que los eligieron, no los representan, se representan a sí mismos. La economía nacional movida por intereses de pocos, no está dispuesta a hacer ningún sacrificio y es coherente, su ética mercantilista es sólo para los suyos, no para todos. Las leyes civiles, que deben proteger a los más débiles de la sociedad, las mujeres, los niños, los ancianos, etc., es inoperante en muchos casos. La situación no es alentadora.
Por otro lado, tenemos la presión permanente y constante de personas que se ofrecen como alternativas para cambiar la corrupción, pero rebosando de ideologías histórica, ética, social y económicamente anticristianas y corruptas por naturaleza: el progresismo, la izquierda, el socialismo, la derecha radical, en fin como quieran llamarse ahora, con propuestas cada vez más descaradas y contrarias a la ley moral de Dios, pero que el pueblo, por ignorancia y por su afán de cambio terminan por apoyar, y claro que hay cambio, sin embargo, ineludiblemente sera un cambio para empeorar, como se ha confirmado abundante y claramente en otros países.
Actualmente, unos pocos cristianos están tratando de aportar “su granito de arena” en la política, pero “una golondrina no hace verano.” Se requiere que la mayoría de los creyentes hagan su parte en todos los ámbitos de la sociedad, sólo así podremos hacer un impacto real en nuestro tiempo.
Sin embargo, luego de leer las citas del Pastor King Jr. es inevitable la confrontación con nuestras vidas y nuestro impacto en la actualidad. Surgen estas preguntas de auto examen:
- ¿Tenemos una visión bíblica de comunidad cristiana neo testamentaria o tenemos una interpretación posmoderna de dichos pasajes?
- ¿Conocemos los principios bíblicos que inspiraron a los héroes de la fe a realizar sus proezas espirituales?
- ¿Tiene la iglesia cristiana o las comunidades cristianas el espíritu de sacrificio de los primeros creyentes o sólo hacemos parte de un club de amistades sin compromiso real?
- Si hay tantos cristianos ¿Por qué no hemos tenido el impacto social que tuvieron los cristianos primitivos en las sociedades donde vivían?
- ¿Nuestra vida refleja la pasión cristiana de vivir la ley moral de Cristo?
- Si, de acuerdo a lo que dijo el Dr. King, la iglesia con su esfuerzo y ejemplo acabó con el infanticidio ¿porqué ha crecido nuevamente el número de abortos y de movimientos que degradan a los niños y niñas?
- ¿Se ven confrontados positivamente los vecinos que nos rodean al interactuar con nosotros?
- Por lo menos ¿Somos ejemplo de vida?
- ¿Se avergüenza la gente de hacer algo malo delante de nosotros?
- ¿Apoyamos a los cristianos que están dando la batalla en donde hay injusticia moral o sólo los criticamos por no hacer lo que mismo que nosotros?
- ¿El evangelio que predicas, es sellado con un estilo de vida que refleja tu no pertenencia a este mundo?
- Los que te escuchan evangelizar ¿quisieran vivir lo que tú vives?
- ¿Qué refleja nuestro rostro? ¿Esperanza o desánimo?
Repito, muchas preguntas surgen al leer los escritos del Pastor Martin Luther King Jr., preguntas que nos llevan a examinar cómo estamos viviendo y por qué no estamos cambiando la sociedad que nos rodea. Algo tenemos que cambiar y no es la Biblia.
F.Y. Bernal
Excelente reflexión!
Definitivamente es tiempo que como iglesia despertemos y sigamos los pasos de nuestro Maestro Jesús. Él es nuestro modelo y nosotros hemos sido llamados a proclamar los principios que él enseñó y que transformaron el mundo en que vivimos.
Que Dios nos dé la fuerza, coraje y valentía para levantarnos y ser esas columnas y baluartes de la Verdad de Dios !
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