La verdadera adoración

En Juan 4:24, cuando Jesús dice:

Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Lo que está enseñando es que, en coherencia con quién es Dios, la adoración hacia Él debe ser espiritual, es decir, guiada por su propio Espíritu.

Ya que la adoración es espiritual, no requiere de ninguna sustancia, instrumento, herramienta, o ambiente externo al ser humano, que produzca un estado alterado de conciencia que te haga sentir «conectado» con Dios. 

La verdadera adoración no viene de afuera hacia adentro del hombre, como los actos de adoración inventados por el ser humano caído, sino, que el mismo Espíritu de Dios te lleva a adorar verdaderamente, nace en el corazón del adorador y se manifiesta externamente.

La palabra «adoran» viene de la palabra en griego προσκυνέω que significa literalmente:  «besar el suelo ante un superior», también, «caerse / postrarse para adorar de rodillas». Sólo el Espíritu de Dios nos lleva a postrarnos real, intima y sinceramente ante el Señor para darle la gloria que merece. 

F.Y. Bernal


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