
Versículo 1: Salmo de David – Jehová es mi pastor; nada me faltará o nada me falta
¡Jehová es mi pastor! ¡Que gran declaración de parte de David!
David dice mucho con esta declaración, él fue pastor y entiende perfectamente lo que es decir que alguien es pastor. En especial, si ese alguien es Dios.
La convicción de David sobre el pastoreo de Dios sobre él es firme y clara. Nosotros podemos hablar con la misma convicción, en especial, porque sabemos que Dios nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, (2 Timoteo 1:9). Dios nos trajo para ser sus ovejas, no por causalidad, no por necesidad, no por algo que vio en nosotros, sino porque Él decidió hacerlo, fue un acto de la soberana voluntad de Dios, la cual es perfecta y buena y amorosa.
David entendía muy bien lo que era ser pastor, él mismo pastoreó las ovejas de su padre e hizo lo que tenía que hacer por esas ovejas… lo leemos en 1 Samuel 17:34-35:
David le respondió: —A mí me toca cuidar el rebaño de mi padre. Cuando un león o un oso viene y se lleva una oveja del rebaño, yo lo persigo y lo golpeo hasta que suelta la presa. Y, si el animal me ataca, lo agarro por la melena y lo sigo golpeando hasta matarlo.
David arriesgaba su vida por sus ovejas. Y hacía lo necesario para librarlas de los peligros a los que se enfrentaban. Las ovejas son animales muy tiernos. Tienen buen olfato pero no tienen buena vista. Tienen problemas para ver la profundidad, por eso no pueden ver en la oscuridad. Nosotros somos como las ovejas, no podemos ver bien las cosas de la vida, por eso necesitamos al buen Pastor.
David dice que el Dios del pacto (Jehová) es mi pastor. Dios se comprometió consigo mismo a ser nuestro Dios, por lo tanto, no me faltará nada: nada de lo que realmente necesito. No me refiero a que vas a tener todo lo material que desees o que necesites para hacer ciertas cosas. Puede que un día falte el pasaje de bus, y eso es porque tal vez Dios quiere trabajar otro aspecto de tu vida… Así que cuando dice que no me faltará nada, se refiere a lo que necesites realmente: protección, dirección, sustento, consuelo, vida…
Pero mis queridos amigos y amigas, para que este versículo sea una realidad en tu vida, es decir, para que sea una realidad que Dios es tu pastor, debe ser también una realidad que seas una oveja de Dios, así como el rey David lo fue.
¿Qué significa ser oveja de Dios? ¿Cómo sé si soy oveja de Dios? (puedes ampliar aquí)
La principal característica de una oveja de Dios es que escucha la voz de Jesucristo:
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
Juan 10:27-28 (RVR1960)
Según el versículo anterior, una oveja de Dios, oye conoce y sigue a Jesucristo. Si Jehová es tu pastor y eres oveja de Dios, entonces, nada te faltará. Dios mismo te dará todo lo que necesitas…
Versículo 2: En lugares de delicados pastos me hará descansar. Junto a aguas de reposo me pastoreará.
Como oveja, necesitas alimento, y como oveja de Dios tendrás el alimento verdadero, a eso apunta este versículo. Para entender lo que quiere comunicarnos el salmista, piensa en esto: Todos alguna vez han disfrutado un hermoso paisaje, un sitio paradisíaco, en su vida. Lo placentero, lo relajante, la paz que se experimenta en esos lugares es única, inigualable, deseable. Los nubarrones en nuestra mente se disipan, nuestros sentidos se agudizan, y por instantes parece que tocáramos el cielo. Lo que Dios está diciendo a través de David es que eso, que por momentos has experimentado en ciertos lugares hermosos, lo tendrás siempre contigo si Dios es tu pastor, esa claridad, esa sensación de bienestar, esa paz, estarán siempre disponibles para ti, en tu corazón y en tu mente si Jehová es tu pastor. Hermanos, por eso el apóstol Pablo habla de una paz que es sobrenatural:
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Filipenses 4:7
Nadie más puede ofrecerte esa paz, una provisión del alimento que realmente necesitas para tu vida. Jesús dijo:
El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Mateo 4:4
Y cuando dice «pan» se refiere a todo aquello que puede afectar a los sentidos, a todo lo natural que puede distraernos. Nada de eso llena verdaderamente. Nunca encontraremos la paz en la cosas, que tal vez afecten los sentidos, lo sensual, lo fenomenológico como dirían algunos filósofos, lo material dirían otros. Los seres humanos somos mucho más que materia, por eso nuestro ser interno demanda algo mucho más profundo, algo que buscamos satisfacer con cosas materiales que no llenan, y que a la larga nos hacen daño. Sólo Dios puede llenar ese vacío, esa hambre espiritual, por eso Jesucristo decía:
Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
Juan 6:35
¿Eres oveja de Dios?, ¿has llenado ese vacío existencial con Jesucristo? O ¿todavía lo pretendes llenar con dinero, fama, trabajo, familia, sexo, adulación, juegos, o cualquier otra cosa lícita o ilícita?
Si soy oveja de Dios y Él es mi pastor, entonces Él mismo confortará mi alma (Versículo 3)… es decir, me dará fuerza sobrenatural, poder espiritual, para seguir adelante y para avanzar en la vida, a pesar de los problemas, bajo su manto protector. Por eso, el famoso versículo 4 dice:
Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Salmo 23:4
Para algunos esto ha sido literal, para David lo fue, estaba siendo perseguido por el rey Saúl, su antiguo protector, y este lo cazaba con fiereza y tenacidad porque quería matarlo. Dios mismo protegió a David, incluso en más de una ocasión entregó a Saúl en las manos de David. Pero, como David confiaba en Dios, tomó decisiones basadas en principios bíblicos y no en el temor o el miedo. David tenía claro que no se le debía hacer daño al ungido de Jehová y por eso no lo mató. Así David puso en evidencia su fe en Dios, tomando decisiones guiadas por la Palabra y no por el miedo.
Para muchos, las situaciones han sido menos dramáticas que las de David, y aun así, hemos experimentado los valles de sombra de muerte y Dios mismo ha estado allí para levantarnos y sacarnos adelante en medio de los problemas y Él mismo nos ha dado y nos dará el aliento que necesitamos para seguir adelante.
Por eso el versículo 5 dice:
Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Nuestros enemigos abiertos y encubiertos verán cómo se glorifica Dios con nuestras vidas. Y cómo somos llevados hacia adelante y cómo somos rescatados de los problemas. Porque el secreto es que si estamos bajo el manto de Jehová todo el que se meta con nosotros se enfrentará al Señor mismo. Porque Dios es nuestro pastor y Él defiende a sus ovejas. Yo no soy fuerte, el que está conmigo es el Fuerte de Israel.
SI soy oveja de Jehová y el Señor es mi pastor y sigo los pasos de mi pastor y lo amo y le obedezco en lo que Él me enseña disfrutaré de su presencia, de su misericordia, de su amor, y de su bondad para siempre (Versículo 6).
Estos tiempos de cuarentena son una hermosa oportunidad para examinar nuestro corazón y buscar la misericordia de Dios. Primero debo asegurar en mi corazón que soy oveja de Dios o no. Si lo soy, debo tener la convicción de que Él me mantendrá en su redil, y hará lo necesario para darme lo que realmente necesito cada día. Por eso, debo ser constante en seguir los pasos de mi buen pastor Jesucristo y orar por todas las áreas de mi vida y orar por mi familia y orar por todo lo que está pasando. Debo disponerme para buscar cuál es la voluntad de mi Señor en lo que estoy viviendo y decidir practicar tales cosas. Debo confiar en la dirección que le dé a mi vida y ser agradecido por darme vida en Cristo Jesús. Debo disfrutar de la gracia de Dios para conmigo y compartir esa gracia para con los demás. Si tienes la paz de Jesucristo puedes ser instrumento de bendición y de paz, no de temor e incertidumbre.
Pero si me doy cuenta de que no soy oveja de Dios debo reconocerlo delante de Él, pedir perdón por mi falta de humildad delante de Dios y por querer hacer lo que me ha dado la gana en mi vida sin tener en cuenta sus consejos. Y debo decidir confiar en que la muerte de Cristo en la cruz del calvario fue hecha para pagar por mis pecados y su muerte fue necesaria para reconciliarme con Dios y que a partir de ahora con la ayuda de la gracia de Dios seguiré el camino que Él tiene dispuesto para mi vida.
Que podamos experimentar el pastoreo de Dios cada día de nuestra vida.
Amén.
F.Y. Bernal