¿Quién paga mejor, Dios o el pecado?

Revisando el periódico local encontré un reportaje sobre la experiencia de ser policía por un día. El periodista compartió las diferentes situaciones a las que se vio enfrentado para al final darse cuenta de que, no era un trabajo sencillo y que eran personas que como tu o como yo quieren regresar a sus hogares sanos y salvos. En medio de la narración me llamó la atención que cuando forman en la mañana para iniciar el día hacen el saludo “Buenos días mi general, Policía Nacional, Dios y patria”. Con ese saludo se presentan ante su autoridad para indicar que están listos para lo que venga y que están disponibles para las órdenes del día. Lo menciono porque el apóstol Pablo usó, en diferentes pasajes de sus cartas, la vida militar como una metáfora de la vida cristiana. El tema de hoy tiene que ver con los frutos que vamos a recoger dependiendo ante quien nos presentemos para obedecerle.

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Romanos 6:23 (RVR 1960)

Para entender este pasaje hay leer el contexto, leer de qué viene hablando el apóstol Pablo. El versículo 16 del mismo capítulo nos iluminará con respecto al tema:

¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?

Otra versión dice:

 ¿Acaso no saben ustedes que, cuando se entregan a alguien para obedecerlo, son esclavos de aquel a quien obedecen? Claro que lo son, ya sea del pecado que lleva a la muerte, o de la obediencia que lleva a la justicia.

El apóstol Pablo dice varias cosas en estos pasajes:

  • Desde el punto de vista espiritual, hay dos señores o dos amos: el pecado o Dios. No hay más opciones. Siempre tendremos un Señor a quien serviremos con nuestros actos o con lo que hacemos, y este señor será Dios o el pecado. Nadie tiene dos señores, nadie lo puede sobrellevar.
  • No es cierto que seamos libres espiritualmente hablando. No se puede conocer el bien o el mal desde la barrera, como un espectador neutral. Esa fue la gran mentira que el diablo le vendió a Eva en el edén … “seréis como Dios sabiendo lo bueno y lo malo” Genesis 3:5. Probar el fruto prohibido para saber lo bueno y lo malo llevó a Adán y a Eva a ser esclavos del pecado, a romper su relación con Dios y a vivir una vida de sufrimiento hasta la muerte (Puede ampliar este tema aqui).
  • No existe la neutralidad ética, no existe la libertad espiritual o la independencia espiritual, donde yo pueda decir “soy mi amo” o “yo me mando”, nadie es libre. De acuerdo con las Escrituras, la libertad del ser humano no es sinónimo de independencia (Romanos 6:18,22; Santiago 1:25; 1 Pedro 2:16), esa mentira es del diablo. Y eso es tan cierto que en el idioma hebreo antiguo (el principal idioma del Antiguo Testamento o la Tanaj) no existe la palabra “independencia”. El verdadero sentido de libertad se da cuando somos libres de la esclavitud del pecado, tal como lo experimentaba Adán antes de la caída. La verdadera libertad se vive siendo siervo de Dios y haciendo aquello para lo cual Dios nos ha creado (Gálatas 5:1).
  • Por ejemplo, ahora se habla de libertad económica. Mucha gente cree que será libre cuando tenga dinero, porque podrá hacer lo que quiera, y podrá comprar lo que quiera, y podrá vivir como quiera. Pero los que han llegado al punto de tener dinero, no han logrado ser felices, no logran vivir en libertad, son esclavos de su trabajo o del temor de perderlo todo o de sus pasiones y deseos. Y siguen igual… sufriendo y con dinero. La verdadera libertad consiste en ser lo que debemos ser, cumplir con el propósito para el cual fuimos creados inicialmente, disfrutar la presencia de Dios y una relación con El que nos lleve a ser su instrumento de bendición.
  • Cuando alguien decide hacer lo que le da la gana y vive, según esa persona, en independencia de Dios, lo que está pasando es que está decidiendo dejar que el pecado lo gobierne (Salmos 14, 53; Romanos 3:9-18). La gente asume que el pecado son sólo los momentos en que se cometen actos que evidentemente desobedecen algún mandamiento de Dios, como robar o matar. Pero pecado es vivir una vida sin tener en cuenta los consejos de Dios, pecado es vivir una vida sin darle la gloria a Dios. Pecado es vivir una vida sin obedecer a Dios. Pecado es vivir una vida para uno y no para Dios.
  • Lo contrario del pecado, sería la obediencia a Dios, vivir una vida con Dios y obedecerle en sus consejos.
  • El argumento de Pablo, en estos versículos de Romanos 6, es bien sencillo: sabemos quién gobierna tu corazón por lo que haces, si pecas, eres esclavo del pecado. Si obedeces a Dios eres esclavo de Dios.
  • Pero lo sorprendente del versículo 16 es que Pablo dice que nosotros somos los que decidimos a quien nos presentamos para obedecerle, algo parecido a lo que dice en 2 Timoteo 2:15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad
  • Hermanos cuando decidimos hacer algo que no le agrada a Dios, es como si nosotros mismos fuéramos ante el pecado y le dijéramos -Aquí estoy úsame a mí- No tenemos que hacerlo porque Cristo nos ha rescatado de la esclavitud del pecado y no tenemos que obedecer sus pretensiones de dominio sobre nosotros. Ahora bien, sabemos que mientras estemos en este mundo siempre habrá una medida de pecado en lo que hacemos y por eso continuamente estamos pidiéndole perdón a Dios por diferentes cosas, no hacerlo sería caer en el engaño del pecado. Pero es el deseo del apóstol Pablo que de manera consciente nuestras fuerzas sean enfocadas en presentarnos a Dios y no al pecado para obedecerle, ese es el punto, que dispongamos conscientemente nuestro deseo y voluntad hacia Dios.

Teniendo en cuenta esto, volvamos al versículo 23 y miremos la primera parte del versículo “porque la paga del pecado es la muerte”:

Lo que dice el apóstol Pablo es que tengas claro que, si decides obedecer al pecado, tu obediencia, tu servicio al pecado, será pagado con la muerte. ¿Qué tipo de muerte, la física, la espiritual? No hay diferencia, de hecho, la muerte espiritual lleva a la muerte física. Por ejemplo:

  • Cuando alguien decide emborracharse y luego maneja un automóvil, olvidándose de la prudencia que Dios enseña, puede morir fácilmente en un accidente de tránsito o puede morir su familia o puede matar a cualquier que atropelle o estrelle. En todo caso, su vida cambiará radicalmente de ahí en adelante.
  • Cuando alguien decide vivir una vida de promiscuidad puede adquirir fácilmente una enfermedad de trasmisión sexual que, si no lo mata, lo va a afectar toda la vida.
  • Cuando alguien decide hacer negocios con bandidos y lavar dinero, sabe muy bien que, sin ayuda de Dios, sólo la muerte lo puede sacar de ese círculo.
  • Cuando alguien vive diciendo mentiras, no le van a creer cuando diga una verdad, y, como en la fábula del pastorcito mentiroso, ello lo puede llevar a la muerte.
  • Cuando alguien decide robar, y lo atrapa la ley, puede quedar marcado de por vida y le será muy difícil conseguir empleo, lo que eventualmente lo llevará a la miseria y a la muerte.
  • Cuando alguien decide vivir una vida moralista, no podrá distinguir cuando aplicar misericordia y eventualmente quedará sólo en la vida, un muerto en vida.
  • Cuando alguien decide tener una relación con alguien casado, si es hombre lo pueden matar (Proverbios 6:32-35) y si es mujer puede terminar sola al final de sus días
  • Cuando alguien es orgulloso, puede perder amigos y familia por no escuchar consejos.
  • Cuando alguien se deja llevar por la ira, puede perder el control y matar a alguien, lo cual lo llevará a la cárcel y perderá su vida.
  • Cuando alguien se deja llevar por la gula y come en exceso, esto le afecta su cuerpo y puede morir de un infarto por obstrucción de arterias o cualquier otra dolencia relacionada.

En todos los casos anteriores, si la persona no busca la ayuda de Dios, terminará muriendo en vida o literalmente muerta, esta es la forma como el pecado paga por tus acciones pecaminosas, dicho de otra manera, si vivimos en desobediencia a Dios, sufriremos las consecuencias de nuestras acciones y esas consecuencias producirán muerte en nosotros. Hermanos les pregunto ¿ustedes quieren muerte en su vida?

Lo opuesto de eso es lo que sigue diciendo el versículo 23: “mas la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” el regalo de Dios para aquellos que tenemos por Señor a Jesucristo es la vida eterna. Miren que es un regalo de Dios la vida eterna al tener a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. ¿y cómo sé que Cristo es mi Señor? Por mi obediencia a Él, si obedezco a Dios huyo del pecado,

no debo presentar mi cuerpo al pecado sino a Dios;

no debo presentar mi mente al pecado, sino a Dios;

no debo presentar mis fuerzas al pecado, sino a Dios;

no debo presentar mis emociones al pecado, sino a Dios;

y ¿cómo hago eso? ¡Oh, mis queridos hermanos! la solución es siempre la misma: ora, clama, busca a Dios. Cada día llena tu cabeza y corazón de la palabra de Dios. Pídele a Dios que obre a través de ti para que sea Cristo en ti, gobernando tu vida y no seas tú, en tus fuerzas tratando de hacer lo que no puedes hacer sin Cristo. Decide voluntariamente someter tu vida al Señorío de Jesucristo y que bajo la dirección del Espíritu Santo seas un buen soldado de Cristo y un siervo fiel de Dios.

Amén

 

 

 

 


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