El pasaje que vamos a estudiar es usado para evangelizar y para traer consuelo a las almas atribuladas. Pero, cuando lo estudié entendí que está dado en primer lugar a los creyentes, y que tiene una hermosa enseñanza que debemos obedecer sin reparos:
…27Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. 28Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. 29Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. 30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Mateo 11:27-30
En el versículo 27 Jesucristo reconoce que es el dueño de todo. Dios Padre le entregó todo a Jesús, como primogénito y como hijo obediente le fue dada toda la creación. Ahora Jesús es el administrador de todo y el Padre confía 100% en el Hijo porque hace lo que le agrada al Padre y lo conoce perfectamente. Además, en esa potestad que tiene, el Hijo revela o da a conocer al Padre a quien Él quiere. Y ese querer de Jesucristo está en coherencia con el plan que Dios trazó desde antes de la fundación del mundo. Lo que quiere uno lo ejecuta el otro.
¿y cómo sabemos que alguien está siendo tocado por Dios? ¿Cómo sabemos que Dios se le está revelado a alguien? ¿Cómo sabemos que Jesucristo le está revelando el Padre a alguien?
Aquel que escuche el llamado de Jesúcristo mostrará que Dios está obrando en su persona. Juan 10:27-29 dice:
«Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.»
Por eso Jesús lanza la convocatoria, el llamado de amor para todo aquel que lo necesite: «Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar.»
En la época de Jesús era fácil entender lo que Él decía, los escribas y fariseos hacían exigencias inmisericordes con la excusa de que cumplían la ley. Jesús ya los había criticado en Mateo 23:4 «Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.»
Por eso, para todo aquel que trataba de estar bien con Dios, pero que sentía el peso de las cargas impuestas por la ley de las obras y sus defensores, era hecho este llamado:
¡Venid a Mí todos los que estáis agotados y rendidos bajo el peso de vuestras cargas, y Yo os daré descanso! [Traducción literal]
Y este llamado de Jesús también convoca a todo aquel que siente que su vida es una carga pesada. Amigos, les pregunto: ¿quién está rendido bajo sus cargas? ¿quién no puede con su vida? ¿quién no puede con las demandas de la ley? ¿quién no puede vivir una vida de santidad completa? ¿quién se ha esforzado en hacer lo que Dios pide y no ha podido? ¿quién no puede con sus cargas?
Para todo aquel que haya respondido afirmativamente a las preguntas anteriores, sólo hay una respuesta:
¡¡¡VEN A MI !!! dice Jesús, y lo más sorprendente es que no es opcional, realmente ¡¡¡es una orden!!! Jesús amorosamente nos ordena que hagamos lo único que puede dar descanso a nuestras almas… ir a Él, presentarnos ante su presencia y poner nuestras cargas a sus pies. Ir a Él y derramar nuestro ser, como lo hizo Ana (1 Samuel 1:9-16), cuando Elí la encontró orando en el Templo.
“Tomad mi yugo sobre vosotros” añade Jesús (V29), porque “mi yugo es fácil” La palabra para fácil es xrēstós, es decir, que encaja bien, que es adecuado.
El Teólogo William Barclay, en su Comentario de Mateo, explica este texto de una manera hermosa: «Los yugos de los bueyes se hacían en Palestina, como en España, de madera; se llevaba el buey al carpintero para que le tomara las medidas; luego se desbastaba la madera, y se llevaba otra vez al buey para probar si se le ajustaba bien, para que no le hiciera daño en la testuz al paciente animal. Es decir: que el yugo se hacía a medida, como una prenda de vestir, para que le encajara bien al buey. Cuenta una leyenda que Jesús hacía los mejores yugos de bueyes de toda Galilea, y que iban a su taller de todas partes a comprarle los yugos para los animales. En aquellos días, como ahora en muchos sitios, los talleres tenían lemas y carteles encima de la puerta; y se ha sugerido que los del taller de Jesús eran un yugo y la frase < MIS YUGOS ENCAJAN BIEN». Es posible que Jesús estuviera usando aquí un cuadro de Su taller de carpintero de Nazaret en el que trabajó fielmente durante Sus años de silencio.
Jesús dice: «Mi yugo encaja bien.» Lo que esto quiere decir es: «La vida que Yo te doy no es una carga que te desuelle; tu misión está diseñada a tu medida para que te vaya bien.» Lo que quiera que sea que Dios nos proponga encajará exactamente con nuestras necesidades y habilidades.” Esto es hermoso mis hermanos.
“Jesús dice: «Mi carga es ligera.» Como decía un rabino: «Mi carga se ha convertido en mi canción.» No es que sea siempre fácil de llevar; pero se nos impone con amor; se nos propone llevarla con amor; el amor hace ligeras hasta las cargas más pesadas. Cuando recordamos el amor de Dios, cuando nos damos cuenta de que nuestra carga es amar a Dios y amar a nuestros semejantes, entonces nuestra carga se convierte en nuestra canción. Se cuenta que uno se encontró una vez a un chiquillo que llevaba a cuestas a otro aún más pequeño, que era cojo. «Esa es mucha carga para que tú la lleves,» le dijo el hombre. Y el chiquillo respondió: «No es una carga, señor; es mi hermanito.» La carga que se impone con amor y se lleva con amor es siempre ligera.”
Y eso lo vivió Jesús mismo, miremos Juan 15:9,13:
9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor…13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.
Jesús se sacrificó porque amaba al Padre, pero también porque amaba a sus amigos.
Y lo vivió el Apóstol Pablo, tal como describe en 2 Corintios 4:7-11,15:
7 Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,8 que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados;9 perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;10 llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.11 Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal…15 Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros,
Nada que agregar…En el amor de Cristo, lo que nos toque vivir será adecuado para nosotros, y toda carga se hará más ligera. Tomemos voluntaria y humildemente el yugo que el Señor nos aplique, amémoslo con corazón sincero. Y para nuestro bien, Jesucristo mismo nos ordena acercarnos a Él para que disfrutemos del descanso que necesitamos para nuestras almas.
Amén