Confianza en Dios

Pensemos por un momento esta situación: Si nos llaman a rendir cuentas de nuestra labor al dueño de la empresa donde trabajamos o al rector de la universidad donde estudiamos hay un temor, ¿verdad?, es lógico, es la máxima autoridad donde estamos y respetamos a las autoridades, no queremos que nos despidan o nos multen por alguna equivocación nuestra, la situación puede ser incomoda y estresante…

Ahora pensemos en un ligero cambio …¿qué pasaría si vemos que el dueño de la empresa es nuestro Padre? …La situación cambia completamente, vamos con confianza a la cita ¿verdad?

Ahora pensemos que la empresa no es sólo el edificio donde estamos o donde trabajamos sino la vida entera y nuestro Padre es el dueño de todo…

Hebreos 4:16 (RVR1960) dice: Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

El pasaje dice que debemos acercarnos a Dios CONFIADAMENTE, es decir, con libertad, con seguridad, con la tranquilidad de que seremos recibidos por nuestro Padre celestial, sigue siendo el trono de Dios, Dios sigue siendo el rey soberano, quien merece todo honor y gloria, pero…debemos tener la confianza de que si nos acercamos vamos a ser recibidos por la gracia de Dios para el oportuno socorro, para la ayuda que necesitemos en el momento justo.

¿Que sería lo contrario de tener confianza para acercarnos a Dios? Lo contrario sería huir de Él… por temor. Miremos lo que dice Romanos 8:15 Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!…

El espíritu de esclavitud es el que está lleno de temor. El Espíritu Santo nos lleva a tener tanta confianza en nuestro Dios que clamamos ¡papito!, miren bien que es un clamor que sale del corazón del creyente con la convicción de que nuestro buen Padre nos escuchará sin ningún obstáculo. Si el temor nos domina y la culpa nos aleja de Dios entonces nos comportamos como si tuviéramos todavía el espíritu de esclavitud…

Hay momentos donde no sabremos qué hacer, ¿verdad? Pero Dios quiere que lo busquemos a Él directamente y con seguridad y con confianza para aconsejarnos e instruirnos, para direccionarnos en este negocio de la vida.

Fue Jesucristo quien logró ese acceso confiado a Dios, para nosotros:

…en quien tenemos libertad y acceso a Dios con confianza por medio de la fe en El.

Efesios 3:12

Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús,…

Hebreos 10:19-23

Observen el énfasis de los pasajes con respecto a la confianza que debemos tener, no es algo superficial que el apóstol Pablo lo mencionara varias veces, es fundamental. ¡No es sólo tener fe en Dios, no es sólo decir que creo en Dios, es tener confianza en Dios! Y esa confianza pone en evidencia nuestra fe. Si digo que creo en Dios, pero tengo miedo de actuar o de hacer lo que Él me enseña, entonces, no confío en Él realmente. Si confío en Dios debo estar tranquilo, de ahí viene la paz que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:7). Si creemos en Jesús debemos acercarnos confiadamente al dueño de la vida, esa es nuestra esperanza.

pero Cristo fue fiel como Hijo sobre la casa de Dios, cuya casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin nuestra confianza y la gloria de nuestra esperanza.

Hebreos 3:6

(pues la ley nada hizo perfecto), y se introduce una mejor esperanza, mediante la cual nos acercamos a Dios.

Hebreos 7:19

Sólo Dios sabe que es lo mejor para nosotros, y si confiamos en Dios no tendremos miedo de Dios, pero tampoco de los hombres:

 de manera que decimos confiadamente: EL SEÑOR ES EL QUE ME AYUDA; NO TEMERÉ. ¿QUE PODRÁ HACERME EL HOMBRE?

Hebreos 13:6

Si confiamos en Dios, no debemos temer a los seres humanos, ni a nuestro jefe, ni en ningún otro, de tal manera que ese temor nos lleve a pecar. Nuestro amor y temor a Dios deben ser mayores que cualquier otro que nos quiera intimidar. Un hermoso ejemplo de esa actitud la tuvieron Sadrac, Mesac y Abed-nego cuando Nabucodonosor quiso obligarlos a arrodillarse delante de su estatua (Daniel 3:16-30): ellos no tuvieron temor del rey, antes bien confiaron en Dios y prefirieron morir antes que obedecer al rey.

Este conocimiento intimo y especial de Dios, que te llena de confianza en tu actuar no se da de la noche a la mañana. Por eso es imperativo conocer más a nuestro Dios:

Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto; mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará.

Daniel 11:32 (RVR1960)

Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto; mas el pueblo que conoce a su Dios se mantendrá firme y actuará en consecuencia.

Daniel 11:32 (RVR1977)

Las dos versiones del mismo pasaje nos dejan en claro dos cosas:

  • Seremos tentados, seremos probados, se nos ofrecerán adulaciones o zalamerías o lisonjas (exaltación exagerada de nuestros dones y talentos para manipularnos apelando a nuestro orgullo) para que descuidemos nuestra relación con Dios y desobedezcamos su Palabra, es decir, para que no confiemos en Dios.

  • He aquí una verdad incomoda: Los que se dejan seducir por esas lisonjas, es porque ya habían «violado el pacto» con Dios, es decir, ya en su corazón no consideraban a Dios por encima de todo.

  • Si conocemos a Dios, realmente, es decir, amándolo en una relación intima y personal, conociendo sus atributos y su obrar, entonces actuaremos con la propiedad, con la seguridad, con la firmeza que exige la situación y no desobedeceremos a Dios, porque a pesar de lo que vivamos seguiremos confiando en Dios.

La Biblia también enseña que la confianza en Dios no depende de los bienes que tenemos:

Aunque la higuera no florezca,
Ni en las vides haya frutos,
Aunque falte el producto del olivo,
Y los labrados no den mantenimiento,
Y las ovejas sean quitadas de la majada,
Y no haya vacas en los corrales;

Con todo, yo me alegraré en Jehová,
Y me gozaré en el Dios de mi salvación.

Jehová el Señor es mi fortaleza,
El cual hace mis pies como de ciervas,
Y en mis alturas me hace andar.

Habacuc 3:17-19 (RVR1960)

La Biblia también enseña que la confianza en Dios no depende de la demora de la respuesta de Dios. Daniel 10:12-13 oró por 21 días, hasta que Dios le respondió y no perdió la fe, ni la confianza en Él. Incluso el rey David, aunque tuvo momentos de crisis…

Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí?
¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?

Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan,
Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?

¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.

Salmo 42:9-11

… siempre decidía confiar en Dios y su esperanza retornaba. Si  queremos confiar en Dios debemos conocerle mas, profundizar esa relación dedicándole tiempo, orando y conociéndolo a través de su Palabra. Si lo hacemos los frutos serán indescriptibles, Él nos llevará a lugares que nunca imaginamos…y nos dará un vigor y una fuerza de carácter increíbles.

Amén


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