El titulo del presente escrito tal vez suene de Perogrullo, dicho de otra manera, tal vez parezca algo evidente. Se supone que todo evangélico o cristiano o protestante no cree en “papas” es decir, no cree que exista un hombre sobre la tierra que sea vicario de Cristo (o sea, sustituto de Cristo) ni que lo que enseñe sea infalible (que no se equivoque cuando habla ex cathedra[i]). Sin embargo, la triste realidad es que en la práctica cotidiana aún se observa a muchos cristianos con actitudes “papistas” dicho de otra forma, con actitudes que reflejan una creencia en papas…este problema tiene dos caras:
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Por un lado, se observa a muchos cristianos con obediencia ciega a una autoridad humana como si esa autoridad fuera el mismo Cristo (lo cual es idolatría).
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Por otro lado, algunos “lideres” cristianos tienen una actitud “papista” al creer que tienen una autoridad tan alta, que cuando hablan desean que los demás crean que lo que dijeron fue Palabra de Dios en la tierra (lo cual es supremo orgullo y vanidad).
Las actitudes “papistas” fueron corregidas con la Reforma Protestante del siglo XVI, no hay fundamento bíblico para considerar que algún ser humano reemplace al Señor Jesucristo aquí en la tierra, sólo el Espíritu Santo tiene esa función (Juan 14:26 y Juan 15:26) por lo tanto, ningún ser humano puede asumir que es infalible (o sin error) y ningún ser humano puede NI DEBE ver a otro como infalible y mucho menos como reemplazo de Cristo. Ni si quiera los apóstoles que acompañaron a Jesús fueron considerados infalibles en su cotidianidad. Lo único infalible es la Palabra de Dios y es la regla a la que todo cristiano (verdadero cristiano), independientemente de su cargo, se sujeta y puede y debe ser evaluado. Un ejemplo de ello es la vez en que Pablo regañó a Pedro por estar judaizándose y confundiendo a las ovejas (Gálatas 2:11-14), un apóstol se podía equivocar y de hecho ocurrió y era digno de ser exhortado por ello, y ¿con qué fue exhortado? Con “la verdad del evangelio” dice Pablo.
Pablo reprende al arrepentido Pedro
Por: Guido Reni
Ningún cristiano, aunque use un título que corresponda a un oficio bíblico, se vuelve inmune a los errores. A todo líder eclesiástico se le debe respetar, en virtud de la posición que tiene por la labor que desempeña al servicio de los santos (1 Timoteo 5:17), y por la autoridad que va conferida en virtud de su responsabilidad (Hebreos 13:17), pero no porque en sí mismo tenga una investidura que lo haga inmune al escrutinio bíblico al que están sometidos todos los santos (esto sí lo cree la Iglesia Católica Romana con respecto al Papa). Y si hay algo que exhortar debe hacerse con el debido proceso y con las autoridades apropiadas. Pero tener un título bíblico no da licencia para creerse infalible y por ello ser orgulloso, y menospreciar a los hermanos en la fe.
La doctrina que corrigió las actitudes “papistas” es conocida como el sacerdocio universal de los creyentes.
La doctrina bíblica del sacerdocio universal de los creyentes es puesta en evidencia a partir de dos pasajes:
“Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.
Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”
1 Corintios 12:12-13 (RVR 1960)
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;
1 Pedro 2:9 (RVR 1960)
Con base a 1 Corintios podemos decir que todos los miembros de la iglesia son igual de importantes, todos tenemos el mismo Espíritu Santo, todos hemos sido bautizados en Cristo, por lo tanto, delante de Cristo todos somos esencialmente iguales delante de Él. Nadie tiene mas unción que otro, nadie tiene mas poder que otro, nadie tiene mas credenciales en Cristo que otro, tal vez tengamos diferentes funciones y en virtud de esa función hay diferentes formas en las que Dios usa a sus hijos, pero eso no valida el que un “líder” cristiano menosprecie a sus hermanos. Tales lideres con mentalidad «papista» exigen un trato especial y un respeto superior y consideran que su palabra es voz de Dios. Lo contradictorio es que de acuerdo con el apóstol Pablo los miembros más débiles son los que deberían ser tratados de manera especial:
“Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.”
1 Corintios 12:22-25 (RVR 1960)
El punto de esta doctrina protestante es que ya no se necesita a alguien “ungido” o “especial” que interceda por nosotros ante el Dios Creador Todopoderoso y Juez de toda la tierra. En el Antiguo Testamento esa era la función de los sacerdotes, interceder, pagar ofrendas y hacer sacrificios por el pueblo de Dios, ahora en Cristo, todo verdadero creyente tiene acceso directo al trono de gracia (Hebreos 4:16) para pedir perdón por sus pecados, en virtud de su fe en Jesucristo. Todo verdadero creyente, en Cristo, fue hecho rey y sacerdote (Apocalipsis 5:10). Por lo tanto, podemos confesar nuestros pecados e interceder unos por otros (Santiago 5:16) sin la mediación de alguien mas que de Jesucristo, podemos ofrecer el sacrificio que Dios nos pide a Él directamente (Romanos 12:1-12). Y a algunos dentro de ese grupo de creyentes se les llamó a desempeñar tareas específicas para capacitar a los santos para el ministerio para la edificación del cuerpo de Cristo (efesios 4:11) pero como enseña el pasaje de Romanos 12 cada uno cumpliendo la función a la que fue llamado en el cuerpo de Cristo, sin creerse más que los demás, eso, dice el apóstol Pablo, es pensar con cordura, de lo contrario, es locura y se pierde así mismo y a los que le siguen…
La doctrina del sacerdocio universal de los creyentes permitió el desarrollo de la democracia moderna donde las opiniones de todos los representantes del pueblo eran tenidas en cuenta y discutidas, para que aquellas que estén bien argumentadas, con fundamento en la Palabra de Dios y con sana lógica sean reconocidas y respetadas. La imposición de decisiones por el peso de una autoridad y no por una correcta argumentación bíblica es más del espíritu católico romano del Siglo XII. El verdadero creyente es un hombre libre del temor. Como el cristiano teme a Dios no teme a ningún hombre, y no obedece a ningún hombre por temor. Obedecer por temor es el fundamento de las monarquías y de las dictaduras. La práctica de la verdadera fe y de las doctrinas correctas, donde impera la autoridad de la Biblia y no de un hombre, trae libertad y desarrollo político y social. Colombia es una república y como tal su forma de gobierno se fundamenta en principios cristianos, pero si los cristianos seguimos con mentalidad “papista”, monárquica y antirrepublicana, no podremos y no tendremos la capacidad para llevar este país a donde Dios quiere.
F.Y.Bernal
Nota:
[i] Tres condiciones deben reunirse para que una definición pontificia sea ex cathedra y se le aplique la infalibilidad pontificia:
1) Cuando el papa declara algo acerca de cualquier cuestión de fe o de moral.
2)Cuando el papa declara algo «como pastor y maestro supremo de todos los fieles que confirma en la fe a sus hermanos». (En cambio no goza de la infalibilidad absoluta cuando habla en calidad de persona privada, o cuando se dirige a un grupo solo y no a la Iglesia toda).
3) Cuando el papa declara algo como un «acto definitivo» (o sea cuando expresa claramente que esa declaración es definitiva y que no se podrá cambiar en el futuro).
