Por mucho que discipular a otra persona es emocionante, también habrá ocasiones en que será realmente duro. Dos puntos que deben tenerse en cuenta para evadir obstáculos en el viaje del discipulado: el compromiso con la relación y los problemas que necesitan ser manejados.
compromiso con el discipulado
Comenzar la relación de discipulado en la misma página que la persona que está discipulando es primordial, ellos deben saber cómo será el viaje. Puede hablar de la cantidad de semanas que se reunirán y de la hora y el lugar recurrentes en que se encontrará. Piensen juntos qué hacer si uno de ustedes necesita cancelar o tiene algo de último momento.
Esboce claramente su compromiso en la relación. Comparta su compromiso con la persona que está discipulando primero. Esto incluye su compromiso de orar por ellos, de venir a la cita preparados para liderar y estar listos para enseñarles los principios básicos de la Biblia, caminar con Dios y las habilidades para el ministerio.
El compromiso del discípulo puede incluir elementos tales como hacer que el tiempo de discipulado sea una prioridad, asistir a la reunión de discipulado regularmente y a tiempo, asistir a una iglesia local e invitar a amigos al estudio bíblico cuando sea posible.
Ajuste estos elementos a su situación y tal vez incluso tenga una lista de ellos en una hoja de papel separada para sacarla y hablarla con el discípulo.
El beneficio de hablar sobre el compromiso con el discipulado es que si su discípulo deja de asistir o pierde interés, puede hacer referencia a la lista y evaluar a partir de allí lo que debe cambiar o ajustarse.
Conversaciones desafiantes
Es difícil para cualquier persona crecer y madurar más allá de sus puntos ciegos. Aquellos que realmente avanzan en su crecimiento no le temen a la crítica constructiva y especialmente se benefician al ser informados de sus puntos ciegos en una atmósfera de amor. Pero estas conversaciones son un reto para el discipulador y su discípulo.
Después de que nos hemos reunido con un discípulo en particular, podemos darnos cuenta de algo sobre lo cual debemos llamar su atención. Puede ser cualquier cosa: como hablar constantemente de manera negativa sobre su cónyuge, publicar cosas ofensivas en las redes sociales, hablar sin parar en el estudio de la Biblia hasta el punto en que nadie más pueda responder las preguntas, mencionar prácticas comerciales que parecen estar ausentes integridad, etc.
Antes de hablar con una persona sobre un tema que necesita atención en sus vidas, siempre debemos verificarnos con la siguiente lista de verificación:
¿Es este problema un patrón de comportamiento o simplemente se trató de un caso particular?
¿Se ha orado y se reflexionado sobre este tema? ¿No se trata de una reacción instintiva?
¿El problema es realmente nuestro, es decir, es un problema para el discipulado? Asegúrese de que el tema en cuestión no sea simplemente una diferencia de gusto y opinión.
Algunas otras cosas a tener en cuenta son:
Evite abordar múltiples problemas a la vez.
¿Ha estado en el extremo receptor de sus elogios, cumplidos y aliento antes de esta conversación?
Pregúntese: «¿Esta persona siente que estoy de su lado al final del día?»
Una vez que ha revisado el asunto, está listo para acercarse a su discípulo. Comience su tiempo con afirmación. Podría, por ejemplo, decirle que está orgulloso de algún paso reciente de fe, de su disposición a aprender o del solo acto de llevar a un amigo espiritualmente perdido a la iglesia. Luego llévelo a la verdad, siempre hablando con ternura y consideración.
Aquí hay una muestra para comenzar una conversación desafiante:
Si ha estado discipulando durante algunos meses, podría decir: «Desde que comenzamos a reunirnos para el discipulado y para conocernos, noté algo sobre lo cual quisiera que habláramos. Es difícil para mí hablar sobre esto porque me preocupo por ti y no quiero herir tus sentimientos. Sin embargo, como estoy comprometido con tu crecimiento en todas las áreas de la vida, no quería posponer el hablar de esto contigo. Durante el último ______________ (período de tiempo) me di cuenta de que ____________ (complete el espacio en blanco con el problema).”
Parece aterrador al principio. Anímese; se lo agradecerán más tarde. Que me cuenten sobre mis puntos ciegos me ha ayudado a convertirme en un mejor ministro del Evangelio. He buscado gente para decirles simplemente gracias por decirme la verdad con amor.
Una comunicación clara y directa desde el inicio permitirá saber qué esperar el uno del otro en la relación de discipulado, y hablarle a la gente sobre sus puntos ciegos en una atmósfera de gracia y amor te ayudará enormemente a evitar problemas en el discipulado.
Por: Lori Joiner
Traducción: F.Y. Bernal