Juan 3:16

14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

                                                                                                         Juan 3:14-16 RVR 1960

El pasaje de Juan 3:16 es usado comúnmente para decir que Dios ama a todas y cada una de las personas de este planeta, lo cual tristemente es una mala interpretación y en consecuencia genera una mala aplicación del pasaje. Digo tristemente porque si queremos que el Espíritu Santo use lo que decimos debemos estar en concordancia con su Palabra, y la aplicación correcta de la Biblia es la mejor forma de usar esa herramienta espiritual. De ahí la importancia de entender correctamente la Palabra de Dios.

La mala interpretación de este pasaje no se produjo de la nada. Aunque la interpretación popular no es exclusiva del mundo hispano parlante, en dicho contexto, existen diversas razones para ello: la versión Reina Valera 1960 coloca un título justamente entre el versículo 15 y el 16 del capítulo 3, lo cual da la impresión que Jesús estuviera iniciando otra idea en su conversación con Nicodemo, peor aún, da la impresión de que fuesen palabras sueltas, dichas en un momento indefinido, porque el titulo parece cortar la escena con Nicodemo, sin embargo, es importante recordar que los títulos de esta versión no hacen parte del canon de las Escrituras, los títulos no se encuentran en los manuscritos más antiguos, ni tampoco la numeración que usamos de referencia de los pasajes. Los títulos y los números son usados para guiar al lector, pero pueden confundir. En realidad, el versículo 16 es continuación de la conversación con Nicodemo y la idea completa de lo que Jesús quiere expresar inicia en el versículo 14.

También, por una mala aplicación de la gramática española al texto de la RVR 1960 en el versículo 16, muchos lectores confunden el significado del adjetivo “tal”, el cual expresa el modo o la característica del amor de Dios y no exactamente la cantidad (que es lo que muchos entienden), “de tal manera” es decir, de tal modo, o que tipo de amor tuvo Dios para con el mundo que envió a su hijo, o sea, fue un amor que nadie tiene, único, que lo llevó a sacrificar a su Unigénito. Ahora, si se revisa el pasaje en griego, la palabra que se traduce al español por «de tal manera» es οὕτως, el cual es un adverbio que se puede traducir: «de esta manera» o «de esta forma» o «de acuerdo con la siguiente descripción», es decir, que Juan sencillamente da paso a explicar cómo fue el amor de Dios y no a cuantificarlo.

Ahora bien, si se tienen en cuenta los dos puntos anteriores se puede empezar la reflexión desde el versículo 14: Así como Dios ordenó a Moisés que levantara la serpiente para que los que creyeran en su palabra la mirasen y fuesen salvos de la muerte física (tal como se narra en Números 21:4-9), ahora envió a su Hijo para fuese levantado y aquellos que crean en su palabra y lo miren sean salvos de la muerte espiritual (Juan 12:32-33), si Juan sólo hubiese escrito hasta ahí, un judío contemporáneo del apóstol que leyera o escuchara la epístola aplicaría la obra del Hijo de Dios sólo a su pueblo ya que la referencia de lo que hizo Moisés por Israel se lo reforzaría, sin embargo, el apóstol Juan previendo lo limitado de esa interpretación y que no correspondía con la realidad de la obra salvífica resaltó el increíble amor que Dios tuvo no sólo por los judíos sino por todos aquellos de toda tribu y nación que iban a creerle, añadiendo, en el versículo 16,  la clausula «porque de tal manera amó Dios al mundo» o una traducción más literal sería «porque de esta manera amó Dios al mundo».

El uso de la palabra «mundo» es lo que ha generado gran confusión. Hay que aclarar que el Apóstol Juan guiado por el Espíritu Santo tomó una serie de palabras del contexto griego y les dio una nueva dimensión espiritual, palabras como Logos, Arjé, Zoe, son ejemplos de ello. Es el caso de la palabra que ahora se examina y que se traduce como «mundo». La palabra en griego es  κόσμος (cosmos). Juan la usa 79 veces en su evangelio y no siempre tiene el mismo significado, aunque el significado primario es «sistema ordenado» no siempre tiene la misma connotación.  Posibles traducciones pueden ser: creación, universo, sistema del mundo caído, humanidad o habitantes del mundo. ¿Cómo se sabe cuál es el traducción correcta? por el contexto, cada pasaje tiene un contexto que clarifica el sentido en que el autor usa la palabra. 

¿En que sentido se usa κόσμος en Juan 3:16? para entenderlo hay que recordar cómo era la concepción de salvación para los discípulos de Jesús en los inicios de la iglesia de Cristo. Para ellos, el pueblo escogido era Israel, quien tenía las promesas era Israel, Jesús había sido enviado a las ovejas perdidas de Israel en primer lugar, es decir, los gentiles no tenían opción ni eran tenidos en cuenta para recibir la predicación del evangelio. Cuando Jesucristo les dio la gran comisión (Mateo 28:16-20) y los envió a hacer discípulos en todas la naciones, no sonó extraño porque en todas las naciones habían judíos, y una muestra de ello fue lo que que ocurrió el día de Pentecostés, cuando Pedro dio su primer discurso (Hechos 2:14). Pedro se dirigió a los varones judíos de todas las naciones y a los judíos residentes en Jerusalén.

El pueblo amado, hasta el momento de la llegada del Mesías, había sido Israel (Deut. 32:9-10). Sin embargo, en su evangelio, el apóstol Juan ahora le da un valor incalculable al mundo debido al precio que Dios pagó por él, porque ¡la oportunidad de mirar al Hijo para salvación se ofrece ahora a todo el mundo y no sólo a los israelitas! (Romanos 3:29; 9:24). Actualmente es tan común predicar en todas las naciones que no se entiende lo que creían los apóstoles con respecto a este punto. Ese fue el hecho extraordinario que Pedro entendió cuando Cornelio se convirtió, Pedro dijo: «En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.» (Hechos 10:34-35) y esa noticia fue tan extraordinaria que todos los apóstoles y los que oyeron el informe de Pedro dijeron: «!!De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!» (Hechos 11:1-18), así que tan extraordinario acto de Dios de ofrecerle salvación a los gentiles fue plasmado por los apóstoles Pablo y Juan en sus epístolas y en específico Juan lo resalta en su evangelio, en estos versículos que estamos estudiando.

Tal es el amor de Dios al mundo que envió a su hijo para que todo aquel que crea no perezca (Juan 3:16, 1 Juan 3:1). Dios ama de tal manera al mundo que decide enviar a su Hijo al sacrificio por la vida de aquellos que van a mirarlo con fe. La situación paralela que plantea Jesús y que escribe el apóstol Juan no se limita sólo a la acción de ser levantado para ser salvador sino al amor que Dios evidenció al proveer un salvador. Dios amaba a Israel e hizo muchas milagros por amor a su pueblo (Éxodo 18:8), pero cuando eran rebeldes los castigaba, como cuando envió las serpientes venenosas. Moisés intercedió y Dios amó a su pueblo al salvarlo de la muerte levantando una serpiente de bronce, fue el amor de Dios a Israel lo que permitió que Israel viviera en ese momento. Eso no significaba que amaba a todos y cada uno de los israelitas, de hecho, los que no creyeron las palabras de Moisés murieron envenenados. De la misma manera como cuando se dice que ama al mundo, significa que ama tanto a judíos como a gentiles, no significa que ama a todos y cada uno de los seres humanos.

Un ejemplo más actual para entender el sentido del lenguaje usado en el pasaje: alguien puede decir que ama el fútbol pero no significa que ame a todos y cada uno de los equipos del mundo. Cuando se dice que Colombia le ganó a Polonia, lo que se quiere decir es que los jugadores que representan a Colombia le ganaron a los jugadores que representan a Polonia, no que todos los colombianos jugaron y le ganaron a todos los polacos, en este tipo de expresiones se dice una palabra que designa a un conjunto para referirse a algunos elementos de ese conjunto, o como dicen en lingüística: el todo por las partes, esto es una figura literaria llamada sinécdoque, y esta es la figura que Juan utiliza en Juan 3:16, usa la palabra “mundo” para referirse tanto a judíos como a gentiles que van a creer.

El amor de Dios no se menoscaba de ninguna manera al entender el pasaje más claramente. Dios ama su creación, ama a la humanidad, cuando Dios decidió enviar el diluvio sólo le bastó salvar una familia para salvar la humanidad, ahora cuando venga el juicio final los que hayan creído en el Hijo serán suficientes para salvar a la humanidad, y esta vez serán muchos, como dice el Señor Jesús (Mateo 20:28), y aunque no sean todos y cada uno de los seres humanos, serán los que estaban destinados, en amor, desde antes de la fundación del mundo como dice el apóstol Pablo (Efesios 1:4-5). De esa manera se entiende porqué Jesús en su oración final oró por los discípulos que estaban con Él (Juan 17:9) y por los que iban a creer en El por la palabra de sus discípulos (Juan 17:20) y dice textualmente: “no ruego por el mundo” (Juan 17:9), es decir, no por todos y cada uno sino sólo por los que el Padre le dio, la palabra mundo en ese contexto no es el sistema de pecado, se refiere al resto de personas que no van a creer en Él.

Sin embargo, el ofrecimiento del amor de Dios para salvación es real: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28) o “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba” (Juan 7:37). A todos los discípulos de Jesús se nos instruye para que amemos a nuestro prójimo, a través del servicio y de todo lo que podamos hacer por ellos, como una muestra de la benignidad y de la misericordia de Dios. El mejor ejemplo es el que dio el Señor Jesús con la parábola del buen samaritano (Lucas 10:25-37). Hay que servir al prójimo y hay que predicar el evangelio a todas las naciones, no sabemos quiénes van a creer y quienes no, no estamos llamados a saber eso, estamos llamados a obedecer a nuestro Padre celestial y a nuestro salvador el Señor Jesús.

F.Y. Bernal


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