Hace algunos años escribí un artículo sobre la participación de los cristianos en la política. Ahora veo con gozo que la pregunta no es si hace o no, sino ¿a quién hay que apoyar? Y eso muestra que el pueblo cristiano ha crecido en su proceso de reflexión y aplicación de la vida de fe. El presente escrito es fruto de la revelación de Dios con respecto a los principios bíblicos que hay que tener en cuenta para tomar la decisión de a quién apoyar.
Lo primero que hay que aclarar es que no podemos pedirle “peras al olmo”, es decir, no podemos esperar que una persona no cristiana sea incorruptible, cuando difícilmente un cristiano lo puede ser. Explico porqué hago esta afirmación: muchos cristianos depositan su fe, su esperanza, en candidatos no cristianos que prometen librar al país de la corrupción, sin embargo, esto no es posible, ningún candidato no cristiano va a poder eliminar la corrupción por la sencilla razón de que todo aquel que no ha sido lavado por la sangre de Cristo es por naturaleza corrupto, con lo cual no quiero decir que sea ladrón o algo parecido, lo que quiero decir es que lo gobierna su carne, Romanos 8:8. y por muy «virtuoso» que sea, SIEMPRE contribuirá al incremento del poder del sistema de este mundo cuando suba al poder.
¿Puede un árbol malo dar buenos frutos? ¿se le puede pedir a un no cristiano que haga algo que no corresponde a su naturaleza? Romanos 8:7 dice: Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden…, bíblicamente sólo alguien que ha sido santificado por Dios tiene la capacidad de escoger lo mejor en cada caso, 1 Corintios 2:14-16 dice:
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.
Porque ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.
Sabemos que a pesar de tener la mente de Cristo, incluso la Biblia nos muestra ejemplos donde los líderes, aunque pertenecientes al pueblo de Dios, no siempre escogieron lo mejor (2 Samuel 11). Si esto pasa con los hombres cristianos ¿Cómo será con los no cristianos?
Recuerden hermanos que para la Biblia la corrupción no es sólo robar del erario de un país, sino que un gobernante apoye o estimule en sus decisiones, prácticas o creencias no bíblicas en cuanto a la vida y a la ética.
¿Qué debemos hacer entonces?
Buscando respuestas, encontré un consejo que dio el evangelista y pastor Billy Graham antes de morir:

Traducción del texto de la imagen: «El legado que dejamos atrás para nuestros niños, nietos y esta gran nación es crucial. Como me aproximo a mi cumpleaños 94, me doy cuenta de que, esta elección podría ser la última para mí. Creo que es de vital importancia echar nuestras balotas por candidatos que tomen decisiones basados en principios bíblicos y apoyen a la nación de Israel. Los insto a votar por aquellos que protegen la santidad de la vida y que apoyan la definición bíblica del matrimonio entre un hombre y una mujer. Vote por valores bíblicos este 6 de noviembre, y ore conmigo para que América permanezca como una nación bajo Dios»
Billy Graham
El pastor Billy Graham hace énfasis en que debemos apoyar candidatos que han mostrado una férrea voluntad impulsando valores cristianos en su ejercicio político y que en sus propuestas lo reflejan también. No hay lugar a dudas, hay que apoyarlos de manera contundente. Los puntos que resalta el pastor Billy Graham son muy importantes. Tal vez usted piense que es mas importante que un candidato diga que va contra la corrupción monetaria, pero si un candidato apoya valores anticristianos en los puntos que Billy Graham resalta, es mas peligroso para un país que incluso el que roba. Ambas acciones son perversas, pero si alguien no apoya la santidad de la vida, puede hacer cualquier otra cosa que le propongan o que se le ocurra.
Ahora bien, alguien podría pensar: en mi país no hay candidatos con valores tan claros en estos temas, ¿Qué debo hacer? lo primero sería indagar acerca de lo que ha hecho el candidato en el pasado con respecto a estos temas y en las propuestas que hace en la actualidad. Lo segundo es tener en cuenta dos principios bíblicos importantes, que vamos a analizar a continuación.
Son dos principios bíblicos transversales en las Escrituras y con los cuales Dios ha guiado a su pueblo a través de diversos periodos de la historia:
- el primer principio es que Dios le agrada sumamente que su nombre sea exaltado, que en todo lo que hagamos siempre su nombre sea glorificado y con esto quiero decir, no que se diga en voz alta “gloria a Dios”, sino que se le obedezca en lo que Él manda, se le respete, se le tema, de la manera en que, por ejemplo, las parteras temieron a Dios y no al Faraón (Éxodo 1:16-17) o cuando Rahab la ramera temió a Dios y protegió a los espías de Israel (Josué 2). Todo lo que contribuya a que el nombre de Dios sea exaltado debemos estimularlo. Todo lo que sea un reflejo de la obediencia a Dios, Dios lo premia profundamente. Esto es importante tenerlo en cuenta para obedecer el segundo principio.
- Segundo principio: Dios siempre protege a su pueblo y promueve que por encima de todo se proteja a su pueblo. Dios con su sabia Todopoderosa voluntad protegió al pueblo de Israel en medio de los diferentes imperios que existieron y a pesar de ellos, aún subsiste. Lo mismo ha ocurrido con la iglesia de Cristo, el actual pueblo de Dios, el Israel espiritual, a pesar de los muchos intentos de acabarla, aún subsiste. La Biblia nos presenta diferentes ejemplos de cómo lo hizo:
- A José lo hizo segundo al mando, después de Faraón para proteger a su familia (Génesis 45:8)
- A Daniel lo puso como consejero del rey y gobernador de Babilonia para estar cerca del rey Nabucodonosor (Daniel 2:48-49). y luego lo mantuvo con el rey Ciro de Persia el cual permitió el regreso a Israel (Esdras 6:3).
- Dios usó la fe de los amigos de Daniel: Sadrac, Mesac y Abed-nego, cuando fueron salvados del horno de fuego porque confiaron en Dios y no temieron al rey, para proteger a los que creyeran en el mismo Dios (Daniel 3:29).
- A Nehemías lo ubicó como copero de rey para poder hablarle al oído y pedir por ayuda al rey (Nehemías 2:1-4)
- A Ester la coronó como esposa del rey Asuero para que intercediera por su pueblo ante la amenaza de destrucción que venía (Ester 4:13-14)
Si analizamos bien los ejemplos anteriores, Dios mismo se encargó de acercar un hijo suyo al gobernante de turno para ejercer una influencia piadosa y de esa manera proteger a su pueblo. Ninguno de los gobernantes mencionados era creyente, antes, por el contrario, eran corruptos, idolatras y hasta genocidas, pero Dios usó un líder santo para influenciar y proteger a su pueblo.
Desde la formación del pueblo de Israel Dios probó a sus hijos y, en especial, a los líderes con su actitud para obedecer estos dos principios. Cuando Moisés estaba guiando a Israel en el desierto, el pueblo de Dios fue desobediente y rebelde en muchas ocasiones, en un momento dado Dios probó a Moisés diciéndole que le permitiera destruir al pueblo de Israel y que Él levantaría un pueblo de Moisés (Éxodo 32:9-10, Deut. 9:14). La respuesta de Moisés (Éxodo 32:11-13) evidenció que él temía a Dios y quería que el nombre de Dios fuera exaltado siempre, que no quería que la imagen de Dios se viese afectada, por ejemplo, que los egipcios se burlasen de Dios por hacer muchos milagros para sacar a su pueblo para finalmente destruirlo en el desierto. Y, además, Moisés apeló a las mismísimas promesas de Dios hechas a Abraham, para que no quedara duda de que Dios cumple sus promesas. Moisés no pensó en sí mismo y los problemas que tenía que soportar con Israel, pensó en Dios y en que su nombre, su imagen, sus promesas eran más importantes que su propia vida. Dios escuchó a Moisés y desistió de hacer daño a Israel (Éxodo 32:14). En este ejemplo se entrelazan hermosamente los dos principios, el de defender siempre el nombre de Dios y segundo el de proteger al pueblo de Dios. Y como vimos no fue el único ejemplo.
En conclusión: Debemos apoyar a todo candidato que no busque destruir, directa o indirectamente, al pueblo de Dios, que no busque acabar con la predicación de la palabra, que no busque bloquear el crecimiento de la iglesia o que no tenga dentro de su ideología mermar la obra de Dios, cualquier candidato que apoye o estimule valores o prácticas en contra del estilo de vida de los creyentes debe ser evitado.
El apóstol Pablo en 1 Timoteo 2:2 ordena que oremos por los gobernantes y los que están en autoridad para que podamos vivir con la suficiente tranquilidad nuestra vida cristiana, en los ejemplos mencionados anteriormente el gobernante ya estaba puesto y no se podía cambiar, pero dado que, por la gracia de Dios, en la actualidad podemos escoger nuestros gobernantes, escojamos aquellos que nos permitan vivir así como nos recomienda Pablo en 1 Timoteo 2:2, esto es necesario para que por la obra santificadora del Espíritu Santo una nación deje de ser corrupta, sólo la conversión que da Cristo puede lograr eso, y eso sólo ocurre cuando podemos predicar el evangelio y vivir y amar a nuestro prójimo como hijos de Dios, no nos enredemos con discursos anticorrupción de candidatos que no pueden aplicarlo ni en su propia vida.
Con base en lo anterior, tenemos que sacar de entrada a todo candidato que venga o que apoye a la ideología de izquierda, marxista y/o socialista. Recordemos que por definición la ideología socialista o marxista o materialista histórica o dialéctica detesta o aborrece todo lo que tenga que ver con el Cristianismo. Marx no fue ateo como regularmente se comenta, Marx odiaba al Dios de Israel y prefería adorar al enemigo, a Satanás, al diablo, en fin, como lo quieran llamar. Marx compuso poesías reconociendo su admiración por su “dios de las tinieblas” como él le llama y su mentalidad de liberador de los pobres, como un salvador, no fue más que una patética imitación de la obra de Jesucristo. Cualquier candidato de izquierda, derecha, centro, progresista, etc., que promueva actitudes y comportamientos contra los cristianos no se debe apoyar. Muchos menos si sabemos, por su ideología, que detesta la iglesia de Cristo.
Tenemos que tener claro como cristianos, que no somos ni de izquierda, ni de derecha, ni de centro, somos cristianos, tenemos principios claros para gobernar con justicia, ayudando a los pobres y a los desvalidos. Los países que han aplicado algunos de estos principios tienen una realidad diferente a la de aquellos países donde no se han tenido en cuenta. Países como Suiza, Dinamarca, Alemania, Corea del Sur, son ejemplo de ello. Existen propuestas cristianas y principios cristianos para aportar soluciones a todos los problemas de la sociedad. Muchos de esos postulados cristianos fueron tomados por la izquierda o por la derecha y fueron endiosados y adorados a través de filosofías incompletas, perdiendo el apropiado lugar que le corresponde a cada punto dentro del reino de Dios. Por eso, a veces las propuestas no cristianas dan la impresión de aportar una solución a los problemas sociales, políticos o económicos, sin embargo, es una falacia, un engaño, porque en realidad no tienen en cuenta todo el consejo de Dios. No perdamos de vista la sabiduría de Dios para nuestra vida y démosle gloria a Dios con nuestras decisiones y con nuestro voto.
F. Y. Bernal Th.D.