Reforma Protestante – pasado y futuro

El 31 de octubre festejamos el día de la Reforma porque fue un 31 de octubre de 1517 el día que el Dr. Martin Lutero publicó las noventa y cinco tesis que marcaron el inicio de la Reforma Protestante.

Veamos el contexto:

Martin Lutero fue un hombre que vivió el cambio del siglo XV al siglo XVI, así como nosotros ahora, aunque con algunas diferencias: no tenía salario, no tenía EPS, no tenía ARL, no estaba haciendo aportes a la Pensión, pero tampoco tenía mucho que pensar al respecto, la expectativa de vida de ese entonces era de 50 años. Cualquiera que quisiera hacer una contribución al mundo tenía que hacerlo joven.

Al margen de todo eso, Martín Lutero fue un joven brillante, inició estudiando Derecho, pero Dios lo llamó a una vida de mayor consagración, se hizo monje de la orden de los agustinos, y trató de llevar una vida que agradara a Dios…. Tenía un profundo y sincero deseo de agradar a Dios…  Y lo trató de hacer de acuerdo a lo que le enseñaron… con más oración, con más ayunos y con penitencias, pero él observo que de acuerdo a la ley de Dios esto no era suficiente, no sólo era estar ocupado en las cosas de Dios, era dejar de codiciar, dejar de ser egoísta, en resumen, era dejar de pecar… y para esto no alcanzaba todo lo que pudiera hacer como monje. Su inquietud espiritual le llevó al estudio concienzudo y sistemático de la Palabra de Dios y luego de estudiar y enseñar en la Universidad de Wittemberg, encontró en Romanos 1:17 la llave que le abrió las puertas del cielo, Dios le permitió entender que “el justo por la fe vivirá”.

“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.” Romanos 1:17 Version RVR

El apóstol Pablo menciona esta misma idea en Galatas:

 «Y que nadie es justificado ante Dios por la ley es evidente, porque el justo vivirá por la fe». Galatas 3:11

Lo más común es que cada quien establezca la manera en cómo relacionarse con Dios, como dice la Biblia:

«Pues desconociendo la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios.» Romanos 10:3

Pero Dios habla de una manera de justificar diferente, es decir, una forma diferente de declarar justo:

«Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, atestiguada por la ley y los profetas; es decir, la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen; porque no hay distinción;» Romanos 3:21-22

Otra forma de decirlo aparece en Efesios:

«…no por obras, para que nadie se gloríe.» Efesios 2:9

El apóstol Pablo se basó en el pasaje de Habacuc que dice:

«He aquí el orgulloso: en él, su alma no es recta, más el justo por su fe vivirá.» Habacuc 2:4

Habacuc lo que dice es que justificarse delante de Dios con las supuestas «buenas obras» que se hallan hecho y pretender que con eso se gana el cielo, justificándose y manteniéndose en su posición, no es mas que orgullo, presunción y obstinación rebelde. Sólo la fe, la confianza verdadera en el Dios de Israel y que se manifiesta en la humildad, refleja al verdadero justo.

Como vemos, Lutero encontró en la Biblia, lo necesario para tener una real, sincera y clara relación con Dios. NO eran los padres de la iglesia, NO las tradiciones, NO las penitencias, NO hacer obras en mis propias fuerzas, NO el dinero, NO el apellido, NO el conocimiento oculto, NO la filosofía, NO Aristóteles, nada, sino SÓLO la Biblia contiene la verdad acerca de lo necesario para tener una verdadera relación con Dios. Y esa verdad es que sólo tenemos que creer lo que Dios hizo por nuestra salvación, sólo es confiar en lo que la Palabra de Dios dice acerca de Jesucristo y su obra redentora para que tengamos acceso al cielo, no es lo que yo haga, es la obra de Cristo y mi convicción de que esa obra fue por mí, lo que me permite tener a Dios como Padre e ir al cielo….

Lutero no guardó dicha verdad para él, por lo que, siendo predicador y pastor, enseñó esta verdad a las ovejas que tenía a su cargo. Esta verdad no era nueva, antes había sido predicada por el apóstol Pablo, Agustín de Hipona, John Wycliff y Juan Huss, Savonarola, pero él la redescubrió con tal deleite que tocó los corazones de los oyentes.

Quería que todos disfrutaran del gozo, la paz y cercanía con Dios que estaba experimentando…

Mientras tanto, sus líderes religiosos de la época siguiendo la práctica tradicional y como necesitaban plata para la construcción de la basílica de San Pedro, en Roma, incrementaron la venta de las indulgencias, es decir, perdón escrito de los pecados pasados, presentes y futuros a cambio de dinero. Ofrecían las bendiciones de Dios a cambio de dinero…, los tesoros que Cristo había ganado eran velados y negociados cual mercadería barata.

Dicha práctica no sólo era malsana y religiosodependiente, haciendo un paralelo con las sustancias farmacodependientes, sino que era completamente anticristiana, no es posible ganarse el cielo con dinero, el dinero ni siquiera permite compensar a Dios por un solo pecado, mucho menos por todos los que cometemos. Además, el perdón de los pecados no lo puede dar otro ser humano por más títulos que tenga.

El celo de Dios se encendió en Lutero y el amor por sus hermanos que estaban siendo engañados provocó que redactara un documento, muy bien pensado, muy bien meditado y fundamentado sólo en la Biblia: Las 95 tesis, 95 y ahí comenzó todo….hasta ahora, hasta nuestros días que festejamos dicho evento, de hace 500 años, su fe cambió el curso de la historia, la fe de un solo hombre fue lo que Dios usó.

Nosotros decimos que no seguimos a los hombres sino a Dios, pero el apóstol nos exhorta a imitar los buenos ejemplos. Si nuestra fe fuese como la de Lutero, podemos decir con absoluta certeza que este país tiene futuro.

Lutero tradujo la Biblia al alemán para que todos tuvieran acceso a la Palabra de Dios y ahora es considerado padre de la literatura alemana, porque organizó el idioma alemán.

Lutero rechazó el cambiar sus creencias, aunque lo exigieron las máximas autoridades de su época y ahora es conocido como el padre de la libertad de conciencia.

Lutero enseñó y defendió la verdad bíblica, aunque nadie la creía en ese momento y por eso es llamado Padre de la Reforma.

Ahora después de 5 siglos vivimos los frutos de la predicación de la Palabra de Dios, frutos que son inconmensurables, frutos que todos disfrutamos, creyentes y no creyentes, en todos los órdenes de la sociedad:

  • La libertad y la responsabilidad que conlleva
  • La constitución y el sistema de gobierno democrático
  • La educación, acceso a la educación para todos, el currículo, la didáctica, etc.
  • El desarrollo de la ciencia moderna
  • La dignidad humana
  • Los derechos humanos
  • La ONU
  • Las incontables vidas que llegaron a conocer verdaderamente a Dios y experimentaron su paz y su gozo

En fin, muchas otras cosas que Jesús prometió cuando comparó el reino de los cielos con la semilla de mostaza.

Todos estos frutos fueron consecuencia de hombres y mujeres de Dios que, así como Lutero, y partiendo de las enseñanzas descubiertas por este, creyeron a Dios sus promesas y vivieron una vida de fe permanente, no fueron perfectos, pero por su vida de fe Dios los usó para bendecir a la humanidad y no se avergonzó de llamarse Dios de ellos.

Creyendo la Biblia, se enfrentaron contra la cultura de su momento y lograron proezas de todo tipo, algunos como Kepler, Newton y Leibniz adoraron a Dios estudiando la creación para encontrar las leyes con que gobernaba el mundo. Y sentaron las bases de la ciencia moderna.

Otros defendieron la libertad a la que Cristo nos llamó y no permitieron que se nos obligara a creer o a hacer lo que un rey o tirano déspota deseara. Y sentaron las bases de la Ley como como rey, es decir, los gobiernos constitucionales.

Se defendió la valía de los hombres, mujeres y niños con base en el valor que Dios nos da, y se publicaron textos como la Bill of Rights (o carta de derechos) que es la base de las Declaraciones de derechos modernas, y más adelante, se logró la abolición de la esclavitud.

Algunos de estos hombres y mujeres son más conocidos que otros, pero todos por igual son hijos del Dios viviente: Kepler, Isaac Newton, Juan Calvino, Teodoro Beza, Enrico Zwinglio, John Knox, Francis Bacon, Cipriano de Valera, William Wilberforce, Charles Spurgeon, James Maxwell, Abraham Kuyper…etc…

Ahora, festejemos el pasado, pero mirando hacia el futuro:

Ahora tenemos sistemas de salud, algunos tenemos salarios, la expectativa de vida es hasta los 80 años si Dios quieres, es decir, tenemos más recursos y mas tiempo para hacer algo en esta vida. Estamos disfrutando de las bendiciones de los sembraron antes que nosotros, en medio de todo esto surgen varias preguntas:

¿Cuántos Luteros hay presentes?

¿Cuántos tienen el celo de Jehová por la verdad?

¿Cuántos aman a sus hermanos de tal manera que están dispuestos a dar su vida por ellos? Muchos pensarían que eso es deber del Pastor, pero no sólo debe ser él.

¿Cuántos tienen a la Biblia como su única fuente de verdad?

¿Cuántos viven creyendo que sólo la fe, sólo Cristo y sólo la gracia son suficientes?

¿Cuántos creen que la Biblia tiene la respuesta para lo que estamos viviendo hoy en día?

¿Qué aportes haremos a los siguientes 500 años (si Cristo no viene antes) sacados del buen tesoro de la Palabra?

Meditemos en esto, mientras celebramos los 500 años de la Reforma Protestante…


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