“Por esta razón, también nosotros, desde el día que lo supimos, no hemos cesado de orar por vosotros y de rogar que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios;…”
Colosenses 1:9-10 RVR 1960
El apóstol Pablo está alegre por la fe verdadera y evidente de los colosenses, de lo cual daba testimonio Epafras, pero no se queda ahí, sabe que dicha fe debe crecer, debe madurar, por ello al tener la buena noticia, empieza a hacer dos cosas por los colosenses y lo hace de manera constante: Orar y pedir por ellos. Para la mayoría de nosotros la oración tiene implícita la petición, pero Pablo en estos pasajes separa las dos acciones porque el Espíritu Santo quiere, a través de Pablo, enseñarnos dos cosas. Primero, como líderes debemos orar por nuestros discípulos de la manera como Pablo lo hace y lo expone en estos pasajes, constante y vehementemente. Segundo, como discípulos debemos crecer en estas cosas que Pablo está pidiendo a Dios para sus discípulos, si de verdad estamos creciendo espiritualmente, esto que Pablo está pidiendo debe manifestarse en nosotros de manera clara y concisa.
Ahora bien, conviene ampliar lo que quiere decir el apóstol Pablo cuando dice que ora y pide. Repito, hay que observar que el apóstol distingue o diferencia esos dos momentos, uno, el orar y el otro, el pedir, por lo cual usa dos palabras que en griego no son sinonimos. Regularmente confundimos orar con sólo pedir, y esta no es la actitud que se refleja en este pasaje de Colosenses.
¿Qué significa orar para Pablo? De acuerdo al significado de la palabra en griego (προσεύχομαι) significa literalmente “intercambio de deseos”, lo cual aplicado al contexto de la oración bíblica, significa “interactuar con el Señor de tal manera que cambie los deseos humanos por sus deseos, y al hacerlo imparte convicción y persuasión divina para creerle y confiar en Él” (Concordancia Strong 4336). Es decir, cuando oramos, cuando estamos en nuestro tiempo a solas con Dios, debemos hablar con Él, interactuar con Él, de tal manera que Él cambie nuestros deseos por los suyos, que Él cambie nuestros afanes, nuestros pensamientos, nuestras ideas, por los suyos y al hacerlo también nos da tranquilidad y confianza de lo que Él nos ha dicho… si esto no es así, significa que no hemos orado bien, que no hemos orado bíblicamente. Cuando oramos bien no sólo nos sincronizamos con los deseos de Dios para nuestra vida, sino que, además, tenemos el arrojo, la valentía, el denuedo de hacer lo que debemos hacer.
¿Qué hace exactamente el apóstol Pablo cuando dice “rogar” en la versión Reina Valera 1960, o “pedir” en otras versiones? La palabra “pedir” o “rogar” pone el énfasis en la actitud que debemos tener cuando le pedimos algo a Dios. En griego, es la misma palabra que se usa cuando los judíos “pedían” que se crucificara a Jesús en Lucas 23:23, los judíos pidieron de tal manera a Pilatos que crucificara a Jesús, que este no pudo negarse. Cuando hacemos peticiones a Dios debemos hacerlo con convicción, con insistencia, de hecho, en Mateo 7:7 Jesús dice: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”. Lo que Jesús dice es una orden, un mandato del Señor, debemos pedir a Dios para que se nos dé lo que pedimos, obviamente, eso que pedimos debe ser conforme a su voluntad (1 Juan 5:14), la cual lograremos saber si hemos orado antes, tal como el apóstol nos ha enseñado.
Dicho de otra manera, ¿quieres que Dios responda tu petición? ora primero para que conozcas y tengas convicción de su voluntad, luego le puedes pedir, con insistencia, que cumpla su propia voluntad para tu vida. Sino oramos y pedimos de esta manera estamos perdiendo una gran fuente del poder de Dios para sus hijos amados.
Llegando a este punto podemos preguntarnos ¿son nuestras oraciones y nuestras peticiones como el apóstol Pablo lo está enseñando en estos pasajes? ¿En nuestro tiempo devocional estamos esperando que Dios nos hablé para saber cuál es su voluntad? ¿Nos levantamos de orar con la convicción de la respuesta divina? Cuando entendí este enfoque de oración me sentí confrontado y aunque he experimentado la voz de Dios enseñándome su voluntad cuando me he dispuesto a hacerlo, no siempre ha sido tan seguido como quisiera.
¿Cuál es el motivo de la oración del apóstol en este pasaje de Colosenses? el pide para que los miembros de la iglesia de Colosas sean llenos del conocimiento de la voluntad de Dios, ¿qué significa esto? vamos a revisarlo.
Que sean llenos significa que Dios los complete, que Dios les de lo que necesitan para ser lo que deben ser como hijos de Él, pero, ¿de qué deben ser llenos? de riquezas, de dinero, ¡NO! ¡Deben ser llenos de conocimiento de su voluntad!, significa eso que tengo que saberme toda la Biblia, que tengo que leerme todos los libros de Teología? ¡NO! La palabra “conocimiento” que el apóstol usa en este versículo es ἐπίγνωσις no se refiere a conocimiento teórico, se refiere a conocimiento relacional, es el conocimiento que se da en medio de una relación, en este caso, con Dios. Saberse todos los libros de teología no asegura que “conozcamos” a Dios, dejar de estudiar teología tampoco te asegura que lo vas a “conocer” mejor. Pero, si tenemos una verdadera relación con Dios, a través de la oración y del estudio de su Palabra, Dios se nos va a revelar, se nos da a conocer y nos va a permitir comprenderlo, aceptarlo y amarlo, obedeciéndolo voluntariamente. Vamos a entender verdaderamente la teología que estudiemos y vamos a tener la capacidad de compartirla y vivirla. Si tenemos este tipo de relación con Dios, entendemos porque Pablo asegura que ese conocimiento nos permitirá conocer su voluntad, es decir, sus deseos.
Piense por un momento, ¿acaso no es lógico que si conozco a Dios, inevitablemente conozco su voluntad? y eso sólo es posible si he orado como nos lo ha enseñado el apóstol Pablo en este pasaje de Colosenses.
Cuando no sabemos lo que Dios quiere para nuestra vida, puede ser que no estemos en un buen momento en nuestra relación con Él, que no estemos orando como debemos, puede ser que no lo estemos escuchando realmente, que no estemos esperando a que Él nos hable, que estemos llegando con una lista de deseos y peticiones en nuestro corazón sin consultar si acaso son su voluntad.
Debemos dejar que Dios nos hable, en nuestro tiempo a solas y luego podremos hacer las peticiones debidas y conformes a su deseo para nuestra vida, sólo así esas oraciones tendrán una respuesta mucho más abundante de lo que pedimos.
Gracias por ese mensaje que nos enseña a orar mejor, de manera que agrada al Señor.
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